Dmitri Péskov, portavoz del Gobierno de la Federación Rusa.

Moscú reclama cordura a Washington para evitar una escalada de ‘sanciones’ y antisanciones que puede obstaculizar también las relaciones Rusia-Europa.

“La salida de esta situación requiere de voluntad política para normalizar las relaciones. (EE.UU.) debe recuperarse de la esquizofrenia política, centrarse en la voluntad de mejorar las relaciones y renunciar a los intentos de establecer un dictado de sanciones”, ha dicho hoy lunes el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, citado por la agencia oficial Sputnik, sobre cómo restaurar los lazos ruso-estadounidenses.

El portavoz ha hecho esta consideración tras confirmarse este fin de semana la inminencia de nuevas “sanciones” unilaterales de Washington a Rusia, Irán y Corea del Norte, que en este caso han suscitado protestas y llamados a reaccionar también en la Unión Europea (UE) por poder afectar a la colaboración con el país euroasiático en campos económicos “vitales”.

Por parte de Moscú, de hecho, no hay obstáculos para mantener buenas relaciones con los estadounidenses.

“En general Rusia está interesada en mantener la cooperación en las áreas que corresponden a sus intereses”, ha dicho Peskov, antes de recordar que ese interés fue señalado ayer domingo por el presidente ruso, Vladimir Putin.

Pero en todo caso el Kremlin “se reserva el derecho” a potenciar su respuesta a “la agresión de EE.UU.”, tras exigir el viernes el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso a Washington la salida de Rusia de 755 de 1210 miembros de su personal diplomático y consular antes de finalizar el mes de agosto, además de suspender el uso por la embajada estadounidense de varios inmuebles.

Peskov ha aclarado que será el Gobierno estadounidense quien “decida” qué parte de su plantilla mantiene en Rusia y a cuál retira hasta llevar su número a 455, el de sus homólogos rusos en Estados Unidos.

“No se trata de diplomáticos, cierto, no hay tantos. Se trata de personas tanto con el rango de diplomáticos como sin él”, ha explicado el portavoz ruso.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ganó las elecciones el año pasado con la propuesta de mejorar los lazos con Rusia. Desde su triunfo, el mandatario ha sido marcado con la acusación de una supuesta connivencia con una presunta injerencia rusa en los comicios. El último paquete de “sanciones”, elaborado por el Congreso entre mayo y junio, estipula que el presidente no podrá levantar los embargos unilateralmente.