El “cuarteto de Normandía” debería discutir mecanismos para presionar a Kiev, las declaraciones sobre las infracciones tienen escasas consecuencias. Así valoró el representante de la RPL en el subgrupo político de las conversaciones de Minsk el resultado de las negociaciones telefónicas que mantuvieron los líderes de Alemania, Francia, Rusia y Ucrania. La principal exigencia del cuarteto fue la retirada de tropas de Stanitsa Luganskaya, que Kiev ignora. Mientras tanto, el nuevo enviado especial del Departamento de Estado prometió armas para Ucrania.

Las partes en conflicto deben dejar de incumplir el alto el fuego, afirmaba el comunicado de la representación alemana según citó el martes la agencia TASS. El gabinete de Angela Merkel insistió: esa es una de las principales conclusiones de las conversaciones de los líderes del “canal a cuatro”.

Mientras tanto, el representante del Departamento de Estado de Estados Unidos, que, aunque no forma parte de ese cuarteto tiene influencia en Ucrania, afirmó que Washington está considerando activamente la posibilidad de suministrar armas a Kiev. “Las armas defensivas ayudarían a Ucrania a protegerse…ayudarían a que Rusia dejara de amenazar a Ucrania”, afirmó.

Además, Volker se refirió a los resultados de su viaje a las zonas de Donbass controladas por Kiev y afirmó que, junto a los socios occidentales, se determinarán pasos “hacia la solución pacífica del conflicto en el este de Ucrania”. Así recogió las palabras del representante estadounidense el servicio de prensa del Parlamento de Ucrania. Hay que añadir también que Volker vio en Donbass (dos años después de la firma de Minsk-2), una “guerra caliente”, no un conflicto congelado.

La postura de Berlín y París hacia Kiev y Moscú

Al concluir la conversación de los líderes del Cuarteto de Normandía, Angela Merkel y el debutante Emmanuel Macron, garantes de Minsk-2, publicaron un comunicado conjunto. Alemania y Francia entregaron a Rusia y Ucrania una lista de zonas de Donbass en las que, en su opinión, es necesario retirar las tropas y el equipamiento pesado en primer lugar. Anteriormente [según un acuerdo de septiembre de 2016], se mencionaron, como “zonas piloto”, Stanitsa Luganskaya (bajo control ucraniano), Zolotoye (RPL) y Petrovsky (RPD). El comunicado insiste en que “retirar armamento pesado debería ser una prioridad” (hay que recordar que esta es una de las medidas previstas en Minsk-2).

Determinar y designar zonas de seguridad

Durante las conversaciones, los líderes del “Cuarteto” discutieron la separación de fuerzas en las tres “zonas piloto” que se acordaron el pasado septiembre. Concretamente, los líderes de los cuatro países apelaron a la retirada de tropas en Stanitsa Luganskaya.

El Cuarteto de Normandía apeló al Grupo de Contacto Trilateral a “identificar y designar esas áreas”. Dicha reunión está prevista para el 2 de agosto. También se especula con una posible reunión en formato Normandía a nivel de asesores de los jefes de Estado y de Gobierno para desarrollar una “hoja de ruta” para la implementación de Minsk-2 [que ya en sí es una hoja de ruta para implementar el acuerdo de septiembre de 2014].

También se llama a las partes en conflicto a no dañar la infraestructura civil, ya que en caso contrario podría suponer una catástrofe humanitaria. Además, se hace una mención a la necesidad de garantizar el acceso seguro de los observadores de la OSCE a ambos lados de la línea del frente.

Poroshenko insiste en la idea de fuerzas de paz

Una fuente en la administración presidencial de Ucrania informó de que Poroshenko presentó “varias iniciativas”, incluyendo una vieja idea: exigir la entrada de cascos azules de la ONU en Donbass. Sin embargo, como insistió en abril el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, tras reunirse con el secretario general de la OSCE Lamberto Zannier, los acuerdos de Minsk no prevén tal opción.

Desde 2015, Poroshenko ha insistido repetidamente en la exigencia de introducir una misión armada de la OSCE en la zona de conflicto para, entre otras cosas, “proteger” a toda Europa de la “amenaza rusa”. En abril de este año, el líder de la RPD, Alexander Zajarchenko, afirmó que la muerte de uno de los observadores de la OSCE era una provocación de Kiev para recuperar la idea de una misión policial armada.

En esta ocasión, recordando la idea de la llamada fórmula Macron, Poroshenko se refirió a una serie de “pequeños pasos” que se plantearon en la reunión que en junio celebraron el presidente de Ucrania y el recién investido presidente de Francia. Kiev insistió otra vez en sus elogios al líder francés en las negociaciones, que calificó como el más activo, concretamente por su exigencia de acelerar la preparación de una “hoja de ruta” para Donbass. “Sin embargo, por culpa de la postura de Rusia, no fue posible”, afirmó Poroshenko. En general “ninguna de las diferencias entre Putin y Poroshenko han desaparecido”.

RPD: el resultado de las negociaciones del “Cuarteto” se verá en Minsk

“La interpretación de Petro Poroshenko no suele coincidir con lo que ha pasado realmente en las negociaciones”, afirmó a Vzglyad Denis Pushilin, representante de la RPD en las negociaciones de Minsk y presidente del Parlamento de la República. En su opinión, es preciso esperar a la próxima reunión del Grupo de Contacto para saber si las negociaciones del Cuarteto han tenido algún valor.

“Si las partes solo se limitan a las declaraciones que hemos escuchado, entonces el resultado habrá sido malo. Las declaraciones de las partes habitualmente difieren seriamente de sus actos específicos”, explicó.

Concretamente, Pushilin se refirió a que el proceso de negociación se puede juzgar por el punto muerto en el que se mueve la implementación de la llamada “fórmula Steinmeier”, que debía desarrollarse en el Grupo de Contacto.

“Lo más importante es la retirada de tropas y recursos”, explicó Pushilin.

“Eso reducirá significativamente el nivel de confrontación en la línea del frente”. Para eso, “en primer lugar es necesario retirar tropas y equipamiento de la zona de Stanitsa Luganskaya, que es la tercera zona piloto”.

RPL: Ucrania no cumple el acuerdo

“El formato Normandía debe acordar los mecanismos para influir sobre las partes en conflicto. Más declaraciones van a cambiar poco las cosas”, afirmó a Vzglyad Rodion Miroshnik, representante de la RPL en el subgrupo político de Minsk. Las actuales negociaciones son, según el representante de la RPL, “bastante protocolarias”.

“Teniendo en cuenta la actividad del nuevo presidente de Francia, diría que las conversaciones en este formato favorecen a Vladimir Putin, que ha insistido en repetidas ocasiones en que el Cuarteto de Normandía debe reunirse para llegar a acuerdos serios”, explicó.

En el comunicado conjunto de las partes no hay nada nuevo, insistió el representante de la RDL. En el marco de las negociaciones, se acordó que los asesores desarrollen una hoja de ruta, pero, como recuerda Miroshnik, esa misma decisión se tomó también en noviembre del año pasado.

“El principal problema al que nos enfrentamos es la fuerte resistencia de Ucrania”, apuntó Miroshnik, que señaló también que la parte ucraniana tampoco cumple el “régimen de silencio”, con las tropas ucranianas infringiendo también la más reciente “tregua de la cosecha”. “Desde hace casi un año no conseguimos separar las tropas y retirar armamento en Stanitsa Luganskaya”, recordó.

Mientras tanto, Washington juega a un juego geopolítico de presionar al cuarteto de Normandía, afirmó Miroshnik en relación con las declaraciones del enviado del Departamento de Estado Kurt Volker. “Pero en Estados Unidos también entienden que puede haber acciones simétricas por parte de la Federación Rusa”.

“Hay otra cara de la moneda. Esperamos que el restablecimiento de un canal de comunicación directo Volker-Surkov por el que se comunique la información real”, concluyó Miroshnik.

No se puede esperar que Occidente presione a Kiev

En junio, algunos políticos europeos plantearon una propuesta: que las sanciones por incumplir los acuerdos de Minsk deberían incluir a Kiev. Sin embargo, esas sanciones están a años luz, afirmó a Vzglyad el vicepresidente del Comité para Asuntos del CEI del Parlamento ruso, Konstantin Zatulin. “Los socios occidentales no se atreverían a actuar de tal manera. Obviamente ven la corrupción en Ucrania y la incapacidad de Kiev de cumplir con las obligaciones adquiridas, pero por encima de todo están los intereses geopolíticos y la postura común de Occidente contra Rusia en el conflicto de Ucrania”.

Zatulin apuntó también que el conflicto fue “en gran medida provocado por Occidente y su insaciable deseo de hacer el trabajo de Estados Unidos de separar a Ucrania del espacio euroasiático”.

“¿Cómo vamos a esperar que personas directamente involucradas y que fundamentalmente son culpables, se nieguen a apoyar a Ucrania hasta el final?”, concluyó.

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