El dominio de EEUU en el ámbito militar toca a su fin. Cada vez más países del segundo escalón desarrollan sus propios misiles de crucero y proyectiles balísticos. Algunos de ellos ya han dejado temblando al Pentágono.

Sorpresa desagradable para el Departamento de Defensa 

En 2003, los acontecimientos ligados a la guerra en Irak pusieron de relieve que incluso los militares estadounidenses, en condiciones de dominio completo en el aire y la disponibilidad de emplear sistemas de defensa aérea, no eran capaces de acabar con los proyectiles de crucero iraquíes.

Los misiles de crucero iraquíes fueron creados durante el programa Fao, que empezó a implementarse en la segunda mitad de los años 90 del siglo pasado.

El objetivo de Fao era la creación de un misil de crucero útil para atacar blancos terrestres ubicados a una distancia de entre 180 y 200 kilómetros. Dicho proyecto fue realizado tomando como modelo el cohete antibuque chino C-201.

A pesar de su avanzada edad, el C-201 tenía varias ventajas. En primer lugar, Irak disponía de un enorme número de estas armas en su arsenal y obtuvo una considerable experiencia en su explotación durante la guerra con Irán y el conflicto armado del golfo Pérsico.

En segundo lugar, este proyectil era capaz de volar a alturas muy bajas, mientras que en las condiciones del desierto su altitud mínima podía reducirse todavía más.

Al margen de eso, el desarrollo de tecnologías computarizadas y de navegación permitía utilizar varios medios que estaban al alcance de todos para crear los sistemas de control de vuelo y los de guiado.

En tercer lugar, la disposición de un proyectil que tuviera un alcance de 200  kilómetros era muy importante en las condiciones vinculadas con la particular geografía de la región.

A pesar de todos los esfuerzos de las tropas estadounidenses, estos misiles impactaban en blancos terrestres antes de que los sistemas de defensa aérea de EEUU pudieran detectarlos.

«Aunque el efecto causado por sus ataques fue más psicológico [que material], los soldados estadounidenses quedaron literalmente en [estado de] ‘shock'», escribe en su artículo el periodista ruso Vladímir Jrustalev.

Misiles nucleares para los pobres 

Según Jrustalev, los proyectiles de crucero son armas de alta precisión que representan una plataforma ideal para portar cargas nucleares.

«A pesar del hecho de que los misiles de crucero son blancos fáciles, es imposible interceptarlos en el combate real tras su lanzamiento multitudinario, especialmente en el caso de que sean utilizados teniendo en cuenta la localización de los sistemas de defensa aérea del enemigo», escribe.

Este tipo de cohetes suele volar a altitudes bajas y es menos visible para el radar que los aviones de combate y los misiles balísticos.

«Para poder manejar este proyectil sería suficiente con tener el ‘cerebro’ de 486 procesadores con la memoria operativa de 16 megabytes y cualquier dispositivo para el almacenamiento de información de un gigabyte».

De acuerdo con el periodista, los misiles de crucero pueden portar una ojiva cuya potencia superaría en 10 veces la de la bomba que fue lanzada en Hiroshima.

Perspectivas de futuras guerras para Washington  

Poco a poco, las armas de precisión de largo alcance han dejado de pertenecer únicamente a un ‘club elitista’, opina el experto, a la vez que destaca que el número de países que cuentan con proyectiles nucleares seguirá creciendo en el futuro.

Además, muchos sistemas de largo alcance no requieren ya de cohetes portadores grandes y pesados como antes. En un futuro próximo, los países pequeños y de tamaño medio podrán defenderse con proyectiles que pueden transportarse en un caza polivalente.

Como consecuencia, más suministradores de estos proyectiles procedentes de países del ‘segundo escalón’ aparecerán en el mercado de armamento.

«Una activa labor se realiza en las dos Coreas, en la India y en muchos otros países. Esto significa que pronto veremos el crecimiento de la demanda de los sistemas de defensa aérea. Es una buena noticia para los productores de estos equipos militares en Rusia», escribe Jrustalev.

Paralelamente, el experto subraya que, para EEUU, el desenlace no promete nada bueno.

«Tomando en consideración la historia con los misiles de crucero iraquíes, al Pentágono le invadirá la preocupación cada vez que quiera lanzar un combate o desplegar a sus tropas, dado que los países del segundo escalón podrán responder seriamente», concluye.