El primer ministro de Georgia, Gueorgui Kvirikashvili, interpretó la probable visita del presidente ruso, Vladímir Putin, a Abjasia como un intento de «legalizar la situación de las regiones arrebatadas», comunicó la oficina de prensa de su Gobierno.

Una fuente informó a Sputnik que la visita del máximo líder ruso a Abjasia podría efectuarse el 8 de agosto, al comentarlo el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo que la posibilidad y las fechas de este viaje se coordinan actualmente por canales diplomáticos.

Según la oficina de prensa del Gabinete georgiano, «el primer ministro percibe las declaraciones de altos cargos rusos sobre esta visita a Abjasia como continuación de la política de legalizar la situación de las regiones arrebatadas por la fuerza».

Al mismo tiempo se señala que Kvirikashvili subraya la importancia de solucionar el conflicto de un modo constructivo.

«Es necesario hacer lo máximo para solucionar el conflicto con Rusia de modo constructivo con el apoyo de nuestros aliados estratégicos», declaró el primer ministro en una reunión del Gobierno de este jueves, subrayando que «es una tarea primordial cuyo feliz cumplimiento no suscita dudas».

Osetia del Sur y Abjasia proclamaron su secesión de Georgia poco antes de la desintegración de la URSS.

El 8 de agosto de 2008, Georgia invadió Osetia del Sur y atacó con artillería pesada la capital Tsjinvali —entonces bajo la protección de las fuerzas de paz rusas— y otros poblados.

Rusia introdujo sus tropas y expulsó a los militares georgianos de la república.

A finales de agosto del mismo año, Moscú reconoció la independencia de ambas antiguas autonomías georgianas, Georgia en respuesta rompió las relaciones diplomáticas con Rusia.

Los integrantes del nuevo Gobierno georgiano que llegaron al poder en octubre de 2012 proclamaron la normalización de las relaciones con Rusia como uno de los objetivos prioritarios de su política exterior.

El diálogo ruso-georgiano se sostiene en el marco de unos debates de Ginebra y durante reuniones regulares en Praga entre el vicecanciller ruso, Grigori Karasin, y el representante especial del primer ministro georgiano, Zurab Abashidze.