Sputnik consultó a expertos germanos en economía acerca de la campaña de su país para restaurar sus reservas de oro que se encuentran en las cajas fuertes de otros países.

Una de las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial para Alemania fue la pérdida de toda su reserva aurífera. Sin embargo, a principios de la década de los 50, la economía del país teutón comenzó a crecer a un ritmo acelerado y a recibir más y más oro de las crecientes exportaciones.

Como medida de seguridad, todo el metal precioso recibido por Alemania fue almacenado en el extranjero por los bancos centrales de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido. No obstante, desde el final de la Guerra Fría, Berlín ha estado trabajando constantemente para conseguir la transferencia total de sus reservas de oro al territorio nacional.

En una entrevista con Sputnik, varios especialistas alemanes destacaron la necesidad de recuperar el metal precioso en el contexto de la inestabilidad económica mundial actual y analizaron las dificultades con las que se ha topado el país teutón a lo largo de este proceso.

Peter Boehringer, asesor de inversiones y presidente de la Sociedad Alemana de Metales Preciosos, ha iniciado la campaña ‘¡Repatríen nuestro oro!’, cuyo objetivo es traer de vuelta la reserva germana de este metal al territorio nacional, dado que el oro perteneciente a Alemania jamás ha estado en el país.

La campaña, iniciada en 2011, ya ha logrado llevar más de la mitad de la reserva aurífera de Alemania dentro de sus fronteras. En el futuro próximo, varias toneladas arribarán desde el banco nacional francés. Sin embargo, según Boehringer, a su país todavía le hace falta recuperar 1.700 toneladas de oro.

La iniciativa de Boehringer ha recibido el apoyo de Folker Hellmeyer, el economista jefe del banco Bremer Landesbank, quien consideró que el oro es más resistente al impacto de una posible crisis económica que las otras divisas.

«En una crisis, el oro muestra el poder adquisitivo real. Por esa razón, a lo largo de la historia, los bancos centrales nunca han abandonado ese metal precioso», apuntó Hellmeyer.

Además, el analista subrayó la importancia del Gobierno de ejercer el control físico sobre su oro dentro de sus propias fronteras, y no confiar esta tarea a terceros. En particular, Hellmeyer destacó la fragilidad del sistema financiero occidental y de la Reserva Federal (Fed) —banco central de EEUU—, donde se encuentran miles de toneladas de oro germano.

Otro experto en el mercado de este metal, Dimitri Speck, ha apoyado la iniciativa de la recuperación del oro teutón desde un principio. Para Speck, «el oro es una reserva ideal y, por esa razón, debe estar constantemente almacenado dentro del país y estar siempre accesible».

Philip Klinkmüller, cofundador de Hopf-Klinkmüller Capital Management —compañía teutona dedicada a la asesoría de inversiones—, aseveró que no hay otra alternativa viable para la cuestión del oro nacional:

«No entiendo lo que las reservas de oro de Alemania pueden hacer en la Fed en Nueva York o en otros lugares. Esta es nuestra reserva estatal de oro y debe mantenerse con nosotros en Frankfurt en el Bundesbank [banco central alemán]», subrayó Klinkmüller.

Existen teorías acerca de que EEUU ha refundido el oro germano e incluso que las cajas fuertes de la Fed están completamente vacías. Por su parte, Boehringer manifestó que Alemania no tiene medios para confirmar o refutar tales teorías, pero que eso «no importa».

«Incluso si los lingotes originales hubieran sido derretidos, el banco central estadounidense puede adquirir oro. Si ellos ya no poseen el original, entonces simplemente deben comprarlo en los mercados y transferirlo al Bundesbank», concluyó Boehringer.

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