Hace ahora 92 años, el 16 de junio de 1925, se inauguró, cerca de Suuk-Su, a los pies del monte Medved de Crimea, el campamento de pioneros Artek, compuesto entonces por cuatro grandes tiendas de campaña en la que inicialmente se alojaba a unos ochenta pioneros.

El año siguiente, el campamento acogió, no solo a pioneros soviéticos, sino también a pioneros alemanes, haciéndolo internacional. Y en los años 30, Artek construyó edificios multifuncionales, comenzó a funcionar todo el año y se convirtió en el principal campamento de pioneros de la Unión Soviética. Artek fue una leyenda, un sueño para millones de niños soviéticos. Entre los pioneros que pasaron por allí se puede nombrar a muchas figuras soviéticas importantes, desde astronautas a figuras políticas, desde Anna Netrebko, que cantó en el coro de Artek, al corresponsal Leonid Parfenov.

Con la desaparición de la Unión Soviética, Artek quedó ubicado en Ucrania y comenzó su larga lucha por la supervivencia. Rápidamente empezó a comercializarse, pero ni eso ayudó a mantener su vasto territorio. Los fondos fueron decayendo, empresas se quedaron con grandes partes del terreno y las actividades educativas que primaban en Ucrania fueron perdiendo interés para dar paso a la ucranización de los niños. Se llegó incluso a producir un escándalo de pedofilia que podría involucrar a un diputado de Ucrania.

El 24 de abril de 2008, para preparar la llegada a Artek de Katerina Yuschenko-Chumachenko, esposa del entonces presidente de Ucrania, y teniendo en cuenta sus convicciones nacionalistas, las autoridades desmantelaron del edificio principal las órdenes soviéticas de la bandera roja al Trabajo y a la Amistad de los Pueblos. Ciertamente, ¿qué “amistad entre los pueblos” puede haber en un Estado que en esos años adoptó oficialmente la ideología del nacionalismo y en el que decenas de campamentos adoctrinaban a niños en la ideología banderista?

Ya conocemos cómo acabó el entrenamiento de miles de niños en estos centros de entrenamiento paramilitares: con la creación de grupos de soldados y milicias bien entrenadas que jugaron un papel decisivo en el golpe de Estado del invierno de 2014 (lo que dio lugar también a que Crimea y Donbass quisieran abandonar Ucrania). Campamentos “patrióticos” similares continúan operando en Ucrania hoy en día. Ahora la prensa informa de la inauguración de un nuevo campamento nacionalista en Járkov, Slobozhanin, patrocinado por el batallón neonazi Azov. Su programa educativo incluye: disciplina militar aplicada, adoctrinamiento de los niños en el espíritu ultranacionalista y progresiva introducción de los estudiantes en las estructuras políticas y militares de Azov.

La nazificación progresiva de la educación con la instrucción de quienes colaboraron con los nazis -como Roman Shujevich- en el panteón de los héroes, la intensificación del odio a todo lo ruso y la insistencia en los aspectos étnicos más arcaicos llevan a una más que previsible brecha en la sociedad ucraniana. Pobremente educados semiesclavos (según las enseñanzas de Dmitro Dontsov, uno de los clásicos del nacionalismo ucraniano) son preparados como soldados según la “ciencia de matar” (según Dontsov, en “Cosacos”) y una clase dirigente que se hace llamar “nacional-demócrata”.

Mientras tanto, en Crimea, Artek continúa desarrollando las mejores tradiciones de educación humana y multilateral de los niños. Con deseo de que continúe, el Gobierno invierte activamente en su futuro en estos momentos. En marzo de 2015, la Federación Rusa aprobó el Programa de Desarrollo del Centro Internacional Infantil Artek hasta 2020 y prevé invertir 13.000 millones de rublos. Los fondos están dirigidos a la renovación profunda de los edificios de dormitorios y zonas comerciales, compra de mobiliario y ordenadores y reparación de las comunicaciones y las piscinas. A día de hoy, Artek recibe hasta a 3.500 niños de 45 países (incluyendo, por supuesto, Ucrania). Y pases para Artek se distribuyen como incentivo entre los mejores de los colegios, actividades de la comunidad y programas especiales para jóvenes.

También celebraron el “cumpleaños” de Artek sus dobles Artek-Karpaty y Artek-Pusche-Voditse. Raro, como el “Foro Económico de Yalta” en Kiev o Kazantyp en Odessa, este espíritu de la genialidad de Maidan. Si embargo, es imposible falsificar la soleada Yalta, como será imposible sustituir las líneas dedicadas por Agnya Bartho, Samuil Marshak o Sergey Mijalkov sobre el Artek original por “luchadores de teclado” como Larissa Nikoy, que practica la enfermiza rusofobia. Los niños no están obligados a repetir los estúpidos errores de sus padres, sino que deberían ser amigos entre ellos. Y ahí, el Artek de verdad siempre ha estado y está abierto a la amistad.