El profesor y doctor en ciencias económicas Valentín Katasonov está convencido que si alguien debe plantear la cuestión de las reparaciones alemanas, es Rusia, como el país que más ha sufrido en la Segunda Guerra Mundial.

Hace unos años escribí el libro «Rusia en el mundo de las reparaciones» sobre este problema. En realidad, Polonia en esta historia se encuentra en el décimo lugar, y no en el centésimo lugar. La parte básica de las pérdidas materiales y las vidas humanas fueron puestos en el altar de la victoria de la URSS.

Ya en la conferencia de Yalta en 1945 fueron formulados los principios básicos de la recaudación de Alemania y los países fascistas para llevar a cabo las reparaciones por los daños ocasionados. Entonces el presidente de los EEUU Franklin Roosevelt acordó con Stalin de imponer a Alemania correr con las reparaciones, y como mínimo la mitad de esta suma debe caer sobre la Unión Soviética.

Por eso si abrimos este tema, es necesario comenzar no por Polonia. Polonia es un motivo sólo informativo para iniciar las cuestiones importantes y globales que toca las obligaciones de Alemania delante frente a la URSS y la Federación Rusa, como por su derechohabiente.

Definitivamente las reparaciones dejaron de pagárnosla en 1954−55. Primero se negó a las pagas la República Federal de Alemania. A propósito, la creación de la RFA no fue acordada con la Unión Soviética como vencedor que fue en la Segunda Guerra Mundial. Occidente tomó la decisión unilateral de desmembrar Alemania en dos partes. Stalin estaba en contra de esto.

He hecho mis propios cálculos apoyado en los economistas occidentales y soviéticos. Puedo decir que Alemania ha cumplido las obligaciones por las reparaciones tan sólo en un 5−6 %. Se puede decir que hay de por medio unos centenares de miles de millones de dólares. Hace unos años el diputado de la Duma Estatal Mijaíl Degtyarev tocó este problema. Además consiguió crear un grupo encargado de las reparaciones. Además esto añadió más gasolina al fuego porque los griegos no olvidaron que los fascistas robaron las divisas del país en oro. Esta cuestión levantó al mismísimo antifascista Manolis Glezos que en 1941 arrancó la bandera nazi que ondeaba en la Acrópolis. Aunque, repetiré, en el fondo de la Unión Soviética la exigencia de Grecia o Polonia son pequeñas a escalas absolutas.

Sin embargo nuestra autoridad se ha puesto el dedo en la boca por alguna razón. El papel negativo en esta cuestión fue jugado por Mijaíl Gorbachov. Cuando se unieron las dos partes de Alemania, en las discusiones se menospreció el aspecto vinculado a las reparaciones. En los documentos esto faltaba definitivamente.

He tratado de atraer durante algunos años la atención hacia este problema, pero ha sido un fracaso. Todos el tiempo nos tenemos que justificar, todo el tiempo nosotros debemos algo, y siempre escuchamos nuevas exigencias pero y lo que Alemania nos ha dejado sin pagar nadie se acuerda. Pues hablamos de centenares de miles de millones.

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