EE.UU. de nuevo ataca a la República Bolivariana de Venezuela y a su presidente Constitucional, Nicolás Maduro, esta vez desde uno de los voceros de la ultraderecha internacional; el vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence.

Pence, quien participó ayer miércoles en una Cumbre de la Carta del Adriático que se celebró en Podgorica, capital de Montenegro, manifestó su preocupación por los dirigentes opositores, Leopoldo López y Antonio Ledezma, de quienes aseguró fueron “detenidos ilegalmente”.

Lo que el Vicepresidente de EEUU ignora es que ambos dirigentes se les revocó la medida de arresto domiciliario por incumplir las condiciones del mismo al hacer proselitismo político por medio de videos en el que llamaban a continuar las acciones violentas de calle.

“Estados Unidos hace un llamado a todos los que aprecian la libertad para condenar al régimen de Maduro por su abuso de poder”, amenazó Pence en un llamado que, al igual que el que hiciera Rex Tillerson este miércoles, se configura como un evidente y orquestado plan para desestabilizar a la nación y derrocar al presidente Maduro.

Pence incluso tilda a la Asamblea Nacional Constituyente de “vergonzosa”, desconociendo que esta es uno de los mayores hitos democráticos de Venezuela y la votación más grande que ha obtenido la Revolución Bolivariana en 18 años al convocar a más de 8 millones de personas que ejercieron su derecho al sufragio.

Estas declaraciones se suman a las recientes sanciones en contra del Presidente de la República Nicolás Maduro, y forman parte de la agenda gringa con la que la administración Trump pretende someter a los pueblos que han decidido seguir el camino de la libertad, la soberanía y la autodeterminación.