El régimen de Israel ordena el cierre de la planta de amoníaco Haifa Chemicals por temor a un ataque de Hezbolá.

Al menos 800 empleados de Haifa Chemicals serán despedidos en las próximas semanas por decisión de la empresa de cerrar sus plantas de refinamiento de amoníaco, informó el jueves la agencia de noticias AFP, citando  un comunicado de Haifa.

La semana pasada, la corte suprema del régimen de Israel dictaminó que las plantas de Haifa deberán cerrar sus puertas el próximo 18 de septiembre.

«Hemos perdido cientos de millones de shekels (decenas de millones de dólares) en los últimos meses porque, contrariamente a las promesas de las autoridades, no hay solución alternativa” (al cierre de Haifa), dijo la semana pasado el propietario de Haifa, JulesTrump, a la emisora de radio del ejercito israelí.

El fallo de la corte israelí surgió luego de las manifestaciones de los colonos israelíes para pedir el cierre de la planta de amoníaco por el “inmenso peligro” que genera para la vida y la salud de los residentes en Haifa (en el norte de los territorios palestinos ocupados).

En febrero, el secretario general del Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano, Seyed Hasan Nasrolá, aseguró que si Israel impone una guerra a El Líbano, la planta de amoníaco de la ciudad de Haifa sería blanco de ataques por parte del movimiento libanés.

Nasrolá recordó que durante la guerra de los 33 días, Hezbolá evitó apuntar a la planta de amoníaco de Haifa, pese a que disponía de suficiente poder. No obstante, aseguró que en caso de un nuevo aventurismo israelí el movimiento libanés “no tendrá línea roja” alguna.

El temor del régimen de Tel Aviv a un ataque de Hezbolá no sorprende, si se tiene en cuenta que los mismos funcionarios israelíes han advertido en varias ocasiones de que Hezbolá podría sorprenderlo en una eventual guerra.