Las nuevas sanciones de Estados Unidos contra Irán no tienen ningún sentido, afirma el experto político y militar de Sputnik, Alexandr Jrolenko.

Tales métodos nunca traen dividendos políticos, lo que demuestra la presión estadounidense de larga duración sobre Cuba y Corea del Norte. Así, el experto llega a una lógica conclusión: el objetivo de las sanciones impuestas a Irán es un nuevo conflicto armado en Oriente Próximo.

Este sería el camino más corto hacia la prosperidad estadounidense, ya que una guerra significa ingentes pedidos de armas de producción propia y un impulso para la economía, afirma el autor.

Respuesta de Irán

Teherán por su parte ha preparado una lista de 16 respuestas. El canciller iraní Abas Araghchi dijo que algunos de ellos estipularían la mejora de las Fuerzas Armadas. Y señaló que con la introducción de sanciones, «el acuerdo nuclear se violó, por lo que mostraremos la respuesta adecuada y proporcionada a esta situación».

El asesor para Asuntos Internacionales de Irán Ali Akbar Velayati había mencionado que Teherán «tiene muchas maneras de responder a las acciones de Estados Unidos», sin violar las disposiciones del plan de acción global conjunta (SVPD). En marzo, Irán ya ha impuesto sanciones contra 15 compañías de Estados Unidos en relación con el «apoyo de actividades terroristas».

Obviamente, Washington no entiende alusiones. En cierta etapa, Teherán se verá obligado a defenderse con medios militares y los tiene suficientes, destaca Jrolenko.

El sentido común del Congreso queda suprimido

Por supuesto, en Estados Unidos tampoco están locos todos, destaca el analista. Para la mayoría queda claro que Irán no puede representar la vanguardia del terrorismo mundial. Sin embargo, el sentido común del Congreso queda suprimido por la ansiedad de ingresos fáciles, mientras que el equipo de Trump no puede resistir a la «bacanal geopolítica», lamenta Jrolenko.

Según él, también es importante tener en cuenta no solo los beneficios económicos para Estados Unidos. La hostilidad estadounidense hacia Irán se originó en el momento de la revolución islámica de 1979 y el secuestro de unos empleados de la embajada de Estados Unidos.

La revolución, a su vez, tuvo lugar 25 años después del complot de la CIA y el servicio de inteligencia británico MI6 para derrocar al Gobierno democráticamente elegido del país y establecer un régimen de estado policial bajo el Gobierno de un sah con el fin de mantener el control angloestadounidense sobre la industria petrolera de Irán, recuerda Jrolenko.

Una de las razones más recientes para la hostilidad de Estados Unidos es el apoyo iraní a dos adversarios militares de Israel, Hamás y Hizbulá; además, Tel Aviv considera el programa nuclear de Teherán una amenaza estratégica y ha pedido repetidamente a Washington bombardear las instalaciones nucleares de Irán.

Sin embargo, los intentos de abordar conflictos complejos de una manera sencilla siempre salen mal, hace hincapié el experto. La revista de autoridad estadounidense The American Conservative recuerda: «Estados Unidos y sus aliados han impuesto a Corea del Norte sanciones cada vez más estrictas con el fin de forzarla a abandonar sus armas nucleares y pruebas de misiles balísticos. Sin embargo, pruebas nucleares regulares y recientes lanzamientos de misiles demuestran el fracaso total de este enfoque».