La investigación judicial sobre los vínculos de miembros de una ONG alemana con traficantes de personas, refuerza hoy en Italia la preocupación sobre el papel de esas organizaciones en el salvamento de migrantes en el Mediterráneo.

El expediente abierto por la fiscalía de la ciudad siciliana de Trápani está relacionado con irregularidades en la actuación de los tripulantes del barco ‘Iuventa’, de la organización no gubernamental germana Jugend Rettet, retenido por las autoridades en el puerto de Lampedusa.

En fotografías e imágenes de video reveladas por la policía, se puede observar como los contrabandistas entregan los migrantes a la tripulación del navío, como un trasbordo de pasajeros más que una operación de rescate, como señaló el fiscal adjunto Ambrogio Cardosio.

Algunas de las imágenes entregadas a la fiscalía fueron realizadas por un agente encubierto quien, según el diario Corriere della Sera, formó parte de la tripulación del barco Vos Hestia, de la ONG Save the Children, durante 40 días.

Existen también otras evidencias recopiladas a través de medios técnicos, como la interceptación de conversaciones telefónicas, las cuales apuntan a la coordinación de acciones entre tripulantes y contrabandistas.

La pesquisa comenzó, según la misma fuente, cuando la policía decidió documentar denuncias de voluntarios de Save the Children sobre la conducta de la tripulación del ‘Iuventa’, considerada temeraria porque entraba en aguas libias para recoger personas que después transfería a otros barcos.

El procurador afirmó que si bien la nave participó en algunas ocasiones para salvar vidas, en la mayoría de los casos la intervención no se produjo en circunstancias de inminente peligro para las personas, escoltadas por los contrabandistas y entregadas a los tripulantes del barco próximo a las costas libias.

Rechazó además, que la retención del navío esté relacionada con la negativa de Jugend Rettet a firmar el código de conducta propuesto por el gobierno italiano para las organizaciones no gubernamentales presentes en las labores de salvamento, coordinadas por la Guardia Costera de este país.

En opinión del fiscal, los tripulantes del ‘Iuventa’ incurrieron en el delito de ‘favorecimiento a la inmigración clandestina’, aunque no recibieron compensación de parte de los traficantes y sólo actuaron motivados por razones humanitarias.

El navío de 33 metros de eslora y bandera holandesa fue construido originalmente para labores de pesca en el Mar del Norte. Adquirido por Jugend Rettet en mayo de 2016 fue remodelado para realizar tareas de salvamento en alta mar, con capacidad para un centenar de personas, además de 11 a 13 tripulantes.

Según la información brindada por la ONG a través de su sitio web, desde el 24 de julio de 2016 cuando zarpó de Malta en su primera misión, el barco participó en 16 operaciones y en el rescate de 14 mil personas trasladadas posteriormente a Italia.

La Jugend Rettet fue creada en 2016 por jóvenes europeos con base en Berlín, sensibilizados con la pérdida de vidas en el Mediterráneo y el sufrimiento en general de los migrantes, impedidos de llegar a Europa por otros medios.

Cualesquiera sean los resultados del proceso judicial, la investigación en curso refuerza las acciones del gobierno para ejercer un mayor control sobre las actividades de las ONG en las operaciones en el Mediterráneo, a través del código de conducta elaborado con el respaldo de la Unión Europea.

El documento fue suscrito hasta ahora por Save the Children, MOAS, Proactiva Open Arms y Sea Eye, en tanto es objetado aún por Médicos Sin Fronteras, la cual se opone a la presencia en su barco de agentes armados de la policía judicial para enfrentar el tráfico de personas y la ítalo-franco-alemana Sos Mediterranée.

En el mismo elenco aparecen las organizaciones germanas Life Boat, Sea Watch y la propia Jugend Retten.

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