El presidente estadounidense, Donald Trump, quien con frecuencia recibe críticas por sus políticas contra indocumentados, hoy es nuevamente diana de las condenas de diversos sectores, pero ahora debido a sus intentos de reducir la inmigración legal.

El mandatario respaldó ayer la Ley de Reforma de la Inmigración Estadounidense para un Empleo Fuerte (RAISE, por sus siglas en inglés), propuesta que busca disminuir la cifra de un millón de inmigrantes al año y crear un sistema basado más en la cualificación que en los lazos familiares.

La iniciativa, presentada por los senadores republicanos Tom Cotton (Arkansas) y David Perdue (Georgia) en la Casa Blanca, pone énfasis en las habilidades laborales de los extranjeros interesados en venir a Estados Unidos.

Con eso, pretenden limitar a 500 mil el número de ‘green cards’ (tarjetas verdes) de residencia permanente que el país entrega cada año, las cuales en las últimas décadas han priorizado a los familiares de personas que ya son ciudadanos o residen en esta nación.

El borrador refleja los señalamientos que el mandatario realizó durante su campaña electoral, cuando argumentó que el rápido crecimiento de la llegada de extranjeros durante los últimos 50 años perjudicó las oportunidades de empleo para los estadounidenses y trajo riesgos para la seguridad nacional.

Según expresó el gobernante junto a los promotores del proyecto, ‘esta sería la reforma más significativa al sistema de inmigración en medio siglo’, al tiempo que la calificó de ‘propuesta histórica y muy vital’.

De acuerdo con el presidente, la normativa ‘aumentaría los salarios y ahorraría a los contribuyentes miles de millones’ de dólares.

Para lograr las reducciones, Cotton y Perdue tienen como propósito reducir las tarjetas verdes que se otorga a hijos crecidos, hermanos y abuelos, las cuales sí podrían ser solicitadas por hijos menores de edad y cónyuges.

También quieren el fin a una lotería de visados que otorga 50 mil residencias permanentes al año, principalmente dirigida a áreas del mundo que como tradición no tienen tantos inmigrantes en este país, incluyendo a África.

Según la iniciativa, el nuevo sistema otorgaría puntos a los solicitantes basados en factores como el dominio del inglés, los niveles de educación y las habilidades laborales.

Este proceso competitivo de aplicación favorecerá a los aspirantes que pueden hablar inglés, apoyarse financieramente a sí mismos ya sus familias, y demostrar las habilidades que contribuirán a nuestra economía, manifestó Trump.

La Ley RAISE impide que los nuevos inmigrantes se beneficien de la asistencia social y protege a los trabajadores estadounidenses de ser desplazados. Y eso es algo muy grande, apuntó.

Pero, como señaló la cadena NBC, este borrador ha ganado muy poca fuerza en el Senado, donde ningún otro legislador lo firmó como copatrocinador, al tiempo que los líderes republicanos no mostraron inclinación de votar sobre cuestiones migratorias este año y los demócratas rápidamente lo rechazaron.

Asimismo, activistas y organizaciones de diferentes sectores rechazaron el plan, al considerarlo contrario a los valores del país y desconocedor de las contribuciones económicas, sociales y culturales de generaciones de inmigrantes.

El Centro Ana Frank para el Respeto Mutuo estimó que esta acción atroz establecería una prueba de pureza étnica que hace regresar a los capítulos más oscuros de la historia del mundo.

Por su parte, J.D. McCrary, director ejecutivo del Comité Internacional de Rescate en Atlanta, un grupo de reasentamiento de refugiados, manifestó que ya hay pocas opciones para las personas que están huyendo de la persecución en todo el orbe.

El 90 por ciento de todos los hogares de refugiados son económicamente suficientes en los primeros seis meses desde su llegada y contribuyen al crecimiento a nivel local, estatal y federal, apuntó.

African Communities Together, una entidad de inmigrantes africanos que luchan por los derechos civiles y oportunidades en Estados Unidos, lamentó el impacto de la legislación sobre las personas interesadas en venir desde ese continente.

Después de intensificar la represión contra inmigrantes sin papeles, la administración Trump ahora está limitando las oportunidades para quienes desean llegar legalmente al país, incluyendo la visa de diversidad y la familiar, de las que muchos africanos se benefician, escribió el grupo en su página de Facebook.

Al mismo tiempo, la mayoría de los especialistas no comparte el argumento económico del jefe de Estado, al sostener que en las últimas décadas la inmigración no parece haber dañado significativamente los salarios a largo plazo.

Una encuesta realizada por The Washington Post entre 18 economistas en julio último encontró que el 89 por ciento vio como una idea terrible frenar la inmigración, ya que disminuiría el crecimiento.

‘Limitar la entrada de foráneos es un grave error, sostuvo Mark Zandi, economista jefe de Moody’s Analytics, para quien la única forma de aumentar significativamente el crecimiento de manera sostenida en cualquier momento es incrementar la inmigración.