Con la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Venezuela entra hoy en una nueva etapa del proyecto revolucionario instaurado en 1999 por el comandante Hugo Chávez (154-2013) bajo los preceptos antiimperialistas del Libertador Simón Bolívar.

Previo al inicio oficial de los debates en la sede del Parlamento nacional, los 545 miembros de la ANC iniciaron sesiones de trabajo con el objetivo de encaminar la difícil situación económica, política y social de la nación sudamericana.

Sus estrategias se basarán en nueve objetivos instruidos por el gobierno bolivariano a partir del Plan de la Patria 2013 — 2019, testamento político que legó Chávez, con el propósito de acelerar la transición al socialismo y restituir el poder al pueblo.

Entre esas directrices de la ANC destacan la promoción de los diálogos de paz, así como la reafirmación de los valores de la justicia y de la no impunidad, mediante el perfeccionamiento de los procesos contemplados en la constitución de 1999.

Otro punto es el desarrollo de un sistema económico postpetrolero a través del impulso de una economía productiva diversificada, mixta, integrada e integradora. Como parte de ese proceso se pretende la instauración de un conjunto de conceptos, formas y mandatos constitucionales.

Además, garantizar el estado de bienestar social con las misiones y las grandes misiones, con el establecimiento en la Carta Magna de las obligaciones de inversión en el ingreso nacional y el presupuesto nacional para evitar que los beneficios para el pueblo como vivienda, salud, educación, cultura y cultura, puedan verse afectadas en un futuro.

A lo anterior se agrega la contextualización de nuevas formas de la democracia participativa, protagónica, y directa, en la que las comunas, los consejos comunales y los comités de abastecimientos y producción denominados CLAP, tengan un papel preponderante.

Por otra parte, destaca la necesidad de potenciar un sistema de justicia, seguridad y protección del pueblo, con nuevas penas más severas para delitos como la violación, el secuestro, el homicidio y de otra naturaleza similar.

En cuanto a la política exterior soberana, los asambleístas debatirán mecanismos para la defensa de la soberanía nacional, la integridad de la nación y el rechazo al intervencionismo.

De hecho, de acuerdo con analistas, actualmente Venezuela enfrenta una amenaza bélica por parte de Estados Unidos con matices de guerra económica y financiera.

Asimismo, para su objetivo Washington elaboró un plan de intervención que incluye, además de ataques diplomáticos de otros 13 países, en su mayoría de la región, crear un conflicto institucional promovido por la Asamblea Nacional y el Ministerio Público, en miras de socavar la soberanía política, económica y financiera del Estado venezolano, indicaron los expertos.

No obstante ese panorama adverso, que es uno de los aspectos que difiere a la actual Asamblea Nacional Constituyente de la de 1998, los nuevos legisladores aunarán esfuerzos también en defensa de la identidad cultural, con el reforzamiento de los valores de una nueva venezolanidad y espiritualidad que represente la diversidad cultural de Venezuela.

De igual modo, encaminarán acciones para garantizar el futuro de las nuevas generaciones, es decir, un porvenir con facilidades de acceso para la juventud a sus derechos sociales, culturales, tecnológicos, laborales y educativos.

Por último, en la agenda constituyente se encuentra la elaboración de leyes constitucionales para contribuir a la preservación de la vida en el planeta y la salvación de la especie humana.

Al respecto, se plantea la necesidad de construir un modelo económico productivo ecosocialista basado en una relación armónica entre el hombre y la naturaleza, para lograr el aprovechamiento racional y óptimo de los recursos naturales.