El Gobierno alemán prepara, en coordinación con Atenas, la expulsión de refugiados a Grecia, amparado en el sistema de Dublín según el cual corresponde al país comunitario al que llega el solicitante de asilo gestionar su petición.

El ministro griego de Migración, Yannis Muzalas, confirmó a la televisión pública alemana ARD que las autoridades de ambos países están preparando estas operaciones, suspendidas desde 2011 en atención a la situación en Grecia.

Atenas ha dado su autorización ahora a estas expulsiones, confirmó Muzalas al programa «Report Mainz», que se emite mañana, martes.

Los afectados por esa norma serán refugiados que salieron de Grecia en dirección a otros países del bloque comunitario desde marzo de 2017.

La regla de Dublin no se aplicaba desde 2011, por falta de posibilidades reales de llevarla a cabo entonces por Grecia, país por el que además entró en territorio de la UE la gran mayoría de los peticionarios de asilo con la crisis migratoria de 2015.

Según el mencionado programa, el Ministerio de Interior alemán ha tramitado 302 peticiones de expulsión hacia Grecia.

El ministro Muzalas aceptó que ha habido «presiones desde países de la UE» para que vuelva a admitir expulsiones en dirección a su territorio y afirma que su país ha aprobado que se proceda a un «pequeño número» de estas operaciones, procedentes de Alemania y otros países.

Alemania recibió desde entonces 1,3 millones de peticionarios de asilo, principalmente a través de la ruta de los Balcanes y a lo largo de ese primer año, 2015.

Con el cierre de fronteras en esa vía y el acuerdo entre Turquía y la UE en materia de refugiados el flujo ha ido descendiendo notablemente.

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