Ankara podría optar por la colaboración con Rusia y China como una alternativa a la de EEUU y la UE, sostiene el director del Centro de Investigaciones Estratégicas de Turquía, Ahmet Genyehan Bábish.

Durante su visita a China, el ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu, declaró que «la seguridad de China es considerada por Turquía como propia».

La visita del canciller turco se realizó en un contexto de serio empeoramiento en las relaciones entre Turquía, la UE y EEUU. Cavusoglu, en sus declaraciones en Pekín, hizo hincapié en la necesidad de consolidar la cooperación en la esfera de la seguridad.

«Teniendo en cuenta que la OCS se basa en los principios de seguridad colectiva, se puede suponer que a partir de ahora las cuestiones de colaboración con la OCS podrían ocupar un lugar más visible e importante en la política exterior otomana», señaló Ahmet Genyehan Bábish.

Tradicionalmente, a diferencia de la UE, que se fija en temas relacionados con los ‘derechos humanos’ y la ‘democratización’, la Organización de Cooperación de Shanghái presta una mayor atención a los conceptos de seguridad fronteriza y cooperación económica y política.

«Los actuales problemas de Turquía están relacionados en gran medida con las diferencias en la interpretación de términos como ‘derechos humanos’ y ‘democratización’. Pero la OCS no se centra en estos problemas, algo que hace a esta organización más atractiva para Ankara», indicó el experto.

Sin embargo, para que la cooperación real de Turquía con la OSC sea un hecho, es necesario que exista la infraestructura correspondiente. Ankara es miembro de la OTAN y también está integrada en su sistema de defensa antiaérea. Pero actualmente Turquía está inmersa en el proceso de negociación para la compra de los sistemas S-400 rusos.

«En caso de que se firme el contrato de los S-400, Turquía se acercará aún más a la OCS», pronosticó el analista.

Por otro lado, Bábish matiza que Ankara, por su ubicación geográfica, está también interesada en participar en la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda.

Rusia y Turquía están inmersas en la ejecución de importantes proyectos conjuntos en materia energética. Además de estrechar sus relaciones en todos los ámbitos, incluido el comercial y el turístico. Por último, Ankara y Pekín mantienen conversaciones para construir la tercera planta nuclear del país.

«Sin duda, todo esto acerca Turquía a los países miembros de la OCS y abre nuevas perspectivas de cooperación con la OCS en general», resume el politólogo.

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