Una serie de documentos secretos recién desclasificados por el Ministerio de Defensa Británico, a los que tuvo acceso la agencia BBC, revelan detalles hasta ahora desconocidos de las operaciones psicológicas usadas durante la Guerra de Las Malvinas en 1982.

El material sale a la luz sólo ahora porque acaban de transcurrir los 25 años requeridos por la ley para que pueda difundirse, explicaron en los Archivos Nacionales de Londres, donde se pueden consultar los textos bajo estrictas medidas de seguridad.

En términos generales, el Grupo Especial de Proyectos (GEP), unidad de oficiales especializados en guerra psicológica dentro del Ministerio de Defensa, debía «reforzar la percepción argentina de la determinación del gobierno británico de recuperar las islas y el poderío de la Fuerza de Tareas.

Además, intensificar la percepción entre los argentinos de que sus líderes son irresponsables y desmoralizar al ejército sureño, apelando a sus emociones.

Cabe destacar que este tipo de ataques se ha perfeccionado y hoy es una de las bases de la Guerra de IV generación.

Según los analistas, Venezuela es actualmente el teatro de operaciones psicológicas más activo del planeta. De hecho, voceros de la propia Central de Inteligencia Estadounidense (CIA, por sus siglas en inglés) han declarado que trabajan en el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro.

No sobra decir que el fondo político de la operación psicológica es acumulativo, de engorde de expediente y de coronación hacia la fabricación de una «necesidad generalizada» de intervención extranjera, «preventiva y humanitaria».