El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, anunció las primeras medidas de austeridad que implementará su gobierno para sortear la crisis económica, entre ellas, la venta de uno de los dos aviones presidenciales y la reducción de salarios a los funcionarios que perciban mayores ingresos.

“He dispuesto poner a la venta uno de los dos aviones que usa la Presidencia para el desplazamiento de las máximas autoridades y de altos funcionarios”, advirtió el mandatario ecuatoriano el pasado lunes por la noche en cadena nacional.

También anunció que los automóviles de lujo del Gobierno “serán vendidos de inmediato” y confirmó que ha ordenado “reducir en 10% el sueldo de todos los servidores públicos de nivel jerárquico superior, es decir, de los que más remuneración perciben”.

Entre otras medidas, Moreno informó que todas las propiedades que administra la empresa pública Inmobiliar, a cargo de los bienes inmuebles del Estado, se pondrán a la venta “y ese dinero será invertido en el programa Casa para Todos, para la generación de empleo y el acceso a vivienda de las familias más pobres del país”.

Casa para Todos tiene el objetivo de construir 325.000 viviendas para las personas en mayores condiciones de pobreza, de las cuales 191.000 se entregarán gratuitamente.

Tras anunciar las medidas, Moreno agradeció “la comprensión de los servidores públicos de nivel jerárquico superior” y les dijo que “son los primeros en saber que su aporte para sortear la crisis es un gesto patriótico y solidario”.

Según el mandatario, las resoluciones se toman debido a que la situación económica “requiere de medidas de austeridad”, pero “que no afecten a los más pobres de la patria”.

El presidente Moreno comunicó estas decisiones el mismo día que envió al Legislativo el presupuesto estatal para lo que resta de 2017, con un déficit de casi 4.800 millones de dólares.

El documento señala que el presupuesto total asciende a “36.818 millones de dólares”, de los cuales más de 14.000 millones se financiarán con la recaudación de impuestos, lo que representa alrededor del 38% del total. El segundo rubro de ingresos será el financiamiento público, previsto en 11.000 millones de dólares.

En cuanto a los egresos, el presupuesto establece que el país gastará principalmente en sueldos, gastos de personal, que llegarán a un poco más de 9.000 millones de dólares, seguidos de los pagos de “amortización de deuda pública”, con 7.000 millones de dólares.

El ministro de Economía y Finanzas, Carlos de la Torre, manifestó que el documento fue construido “sobre la base de lo que se llama un escenario pasivo, es decir, manteniendo las mismas reglas de términos impositivos (tributos) del año pasado y estableciendo los mecanismos que ya están definidos normativamente, es decir, no se prevé ninguna modificación durante el año 2017”.

Luego de su llegada al Parlamento, el presupuesto deberá ser discutido y aprobado por los asambleístas el próximo 15 de agosto.

Debido a que este fue un año electoral, el gobierno de Moreno tenía 90 días a partir de su posesión el pasado 24 de mayo para presentar los ingresos y gastos previstos para este año.

El presupuesto de este año es un 2% mayor que el del año previo y su prioridad en inversión será en educación.

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