A menudo con tanta simplificación de la información sobre las elecciones del próximo día 23 en Angola, muchos solo observan la existencia de un sexteto con aspiraciones de asirse con la silla presidencial que dejará José Eduardo dos Santos.
Pero la matemática es más compleja y la que está detrás de los comicios no lo es menos.

La realidad es que se ponen en juego 222 puestos, y la jefatura del Estado es una derivada del resultado para diputados a la Asamblea Nacional, que ofrece 220 de ellos.

El grupo político con el mayor número de parlamentarios escoge al presidente y al vicepresidente de la República, los otros dos cargos en juego, de sus dos primeros de la lista de aspirantes, respectivamente.

Ahora veámoslo de otro modo: al aval del Tribunal Constitucional se sometieron dos mil 232 candidatos repartidos en las seis fórmulas dirimentes. El máximo juzgado aceptó a mil 889.

Por lo tanto, al cuarto pleito en la historia independiente del país acuden mil 889 candidatos por 222 lugares, o lo que es lo mismo: hay ocho y fracción por cada asiento.

¿Quién ganará? Las urnas lo dirán al cierre de los 12 mil 152 centros de votación mediante el conteo de la voluntad de los que acudan a ejercer sus derechos, de un universo de nueve millones 317 mil 294 ciudadanos mayores de 18 años de edad.

En los tres procesos anteriores -1992, 2008 y 2012- el gobernante Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) sacó los mejores números y eso le permitió gobernar durante los casi 42 años de independencia de Portugal, conseguida el 11 de noviembre de 1975.

Ahora con candidato distinto, pues dos Santos declinó presentarse a una tercera reelección, intentan mantenerse en el gobierno por otros cinco años.

El presidenciable Joao Lourenzo y su compañero de fórmula Bornito de Sousa, tienen etiqueta de favoritos, pero necesitan convencer al electorado de que son la mejor opción para sacar al país de la crisis económica y financiera a la que entró a finales de 2014 por la disminución de los precios del petróleo, su principal fuente de ingresos.

Tienen detrás resultados que defienden y un programa considerado por varios analistas como cumplible y enfocado en los problemas del país.

El MPLA podría ganar esta vez de 143 a 165 representantes, o sea de 65 a 75 por ciento, suficientes para formar gobierno.

De los cinco oponentes, solo dos -por el nivel de sus campañas y la cantidad de sus seguidores- pueden arrebatarle legisladores, pero posiblemente hasta ahí.

Se trata de su eterna archirrival Unión Nacional para la Independencia Total de Angola y de la Convergencia Amplia de Salvación de Angola-Coalición Electoral (CASA-CE).

Los otros tres: Partido de Renovación Social, Frente Nacional de Liberación de Angola y la Alianza Patriótica Nacional, son fuerzas minoritarias que tal vez obtengan unos cuantos legisladores, pero no harán mucho más.

Durante las justas de 2008 y 2012 (no existen esos registros para la de 1992), la fuerza gobernante ganó en las 18 provincias, y por ese orden ganó con los cinco diputados en 13 y 10, respectivamente.

En los territorios toda la oposición ganó en las dos ocasiones solo 15 parlamentarios contra un total de 180. Mientras que en el círculo nacional, que otorga 130, solo entregó 23 a la oposición en 2008 y 36 en 2012.

Para apreciar más el dominio del partido gobernante en estas lides -en las dos más recientes- ha controlado de forma absoluta consecutivamente nueve provincias: Uíge, Bengo, Cuanza Norte, Cuanza Sur, Malanje, Moxico, Cunene, Namibe y Huíla.

Teniendo en cuenta que la abstención se ha comportado de 12,64 por ciento a 37,23 es poco probable que se supere la cifra récord de participantes de 7,2 millones, lograda en 2008.

Al final, la cita con las urnas de este 23 constituye un nuevo examen con resultados que desconocemos y por los que debemos aguardar.

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