El Gobierno de Rusia señaló, que contrario a los mecanismos de diálogo y estabilización que promueve el gobierno del presidente Nicolás Maduro a través de la instauración de la Asamblea Nacional Constituyente, algunos actores de la comunidad internacional siguen avanzando en el desmantelamiento de la solución pacífica para la crisis política que atraviesa la nación caribeña.

“Se necesita una señal de la comunidad internacional en apoyo a la solución pacífica de la crisis prolongada a través del restablecimiento de una atmósfera de confianza y la reanudación del diálogo directo entre las partes en conflicto. Por desgracia, a menudo vemos lo contrario”, reza un comunicado emitido este jueves por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia.

Asimismo, se manifiesta que la paz en Venezuela dependerá de las áreas de consenso que se promuevan entre el Gobierno Nacional y la dirigencia opositora para lograr negociaciones responsables que permitan alcanzar una solución política.
_____________________________________________________________________________________________________________________________________
Texto completo de la declaración

«Comentario del Departamento de Información y Prensa del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores en relación con la situación política en Venezuela

Los acontecimientos en Venezuela y en torno a este país siguen estando en el centro de atención de la comunidad internacional. La realidad del momento actual es la formación del nuevo organismo supremo del país de conformidad con los resultados de las elecciones celebradas el pasado 30 de julio – la Asamblea Nacional Constituyente – que comenzó a actuar. De ese modo, se sientan las bases de nuevos marcos institucionales de la política interna del país que, según nuestra opinión, abren las posibilidades a Venezuela de avanzar hacia la estabilización.

En estas condiciones renovadas es muy importante una señal por parte de la comunidad internacional sobre su apoyo del modo pacífico de arreglo de la crisis prolongada en este país mediante la reanudación del diálogo directo entre las partes del conflicto. Desgraciadamente, observamos todo lo contrario.

A pesar de la propia lógica del desarrollo de los acontecimientos y los llamamientos a “democratizar” los procesos que tienen lugar en Venezuela, varias fuerzas internas y externas siguen promoviendo una línea destructiva dirigida a desmontar herramientas de diálogo que están formándose y, de hecho, a devolver e la situación al punto muerto donde estuvo inicialmente. Es difícil valorar de otro modo la afición de varios países a las restricciones sancionatorias unilaterales, medidas de aislamiento, métodos de presión con los ultimátums en relación con Caracas. No creemos que tales acciones contribuyan a conseguir fines constructivos.

Estamos seguros de que para arreglar la situación interna en Venezuela es necesario incrementar elementos constructivos en los enfoques que no se basarían en las quejas de lo que no se hizo realidad sino en la toma en consideración de las nuevas realidades de Venezuela como el punto de partida con el fin de empezar a buscar las áreas de acuerdo nacional y la solución de las tareas de importancia nacional. No existe una alternativa a la celebración de las negociaciones directas y responsables entre el Gobierno y la oposición. La paz en Venezuela sigue dependiendo de la disponibilidad de todas las partes a reanudar el diálogo en el marco de la Constitución sin la injerencia externa, en el marco político de los esfuerzos conciliadores para formar una agenda unificadora. El evento más próximo al que es necesario llegar en un ambiente de interacción es el arranque de la campaña electoral para las elecciones regionales programadas para el próximo 10 de diciembre.

Esperamos que todas las partes – internas y externas – manifiesten un buen juicio, la sabiduría y la orientación constructiva al trabajo conjunto para que la tranquilidad y el florecimiento regresen a Venezuela.»