El fiscal federal brasileño Ivan Cláudio Marx aseguró que por el momento no hay pruebas de que los expresidentes Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y Dilma Rousseff (2011-2016) tuvieran cuentas secretas en el exterior en las que recibían donaciones ilegales.

A los expresidentes los había acusado el dueño del grupo JBS, Joesley Batista, en sus declaraciones a la justicia. “Su historia es incomprobable; pedimos documentos para comprobarlo y no trajo nada”, explicó el fiscal encargado de las investigaciones, según recoge el diario Folha de São Paulo.

Batista había asegurado que los dos líderes del Partido de los Trabajadores (PT) recibieron hasta 150 millones de dólares en concepto de sobornos en dos cuentas que él había abierto fuera de Brasil y que supuestamente manejaba el exministro de Economía y Hacienda, Guido Mantega, citó Sputnik.

Según el fiscal, el relato de Batista tiene incongruencias, porque las dos cuentas estaban a su nombre y era él quien las operaba, y porque no logró probar que tanto Lula como Rousseff sabían que esas cuentas corrientes existían, entre otros puntos que levantaron sospecha.

Si finalmente la Fiscalía comprueba que Batista mintió, éste podría perder la inmunidad que logró al pactar con la Justicia que aportaría detalles sobre la trama corrupta, es decir, “delaciones premiadas”.