Los mercenarios contratados por Emiratos Árabes Unidos serían la punta de lanza de la intervención de este país en territorio yemení.

El semanario colombiano El Tiempo publicaba a finales de octubre de 2015 la noticia de la presencia de antiguos soldados colombianos en Yemen. Según este medio, estarían empleados por empresas militares privadas con contratos con las Fuerzas Armadas de Emiratos Árabes Unidos (EAU). Este país del Golfo es uno de los miembros más activos de la coalición que lidera Arabia Saudí para combatir a los rebeldes hutíes (de confesión chií).

La noticia del despliegue de mercenarios tuvo una mayor repercusión internacional cuando un mes después The New York Times publicaba un nuevo artículo sobre la cuestión. A partir de ahí, fueron apareciendo noticias en diversos medios, como The Guardian o Forbes, que detallaban la participación de estos soldados en los combates en Yemen.

Según los datos que ofrece The New York Times, en Yemen habría unos 450 soldados latinoamericanos provenientes de El Salvador, Panamá, Chile o Colombia. Mientras que El Tiempo sitúa la cifra en 800, y habla exclusivamente de colombianos. Asimismo, el contingente de contratistas de seguridad de América Latina en EAU sumaría un total de 1.800, según el rotativo estadounidense. Hasta finales del año pasado, habrían desempeñado funciones de seguridad interna, como protección de infraestructuras clave o apoyo a la supresión de posibles revueltas.

Entre todas estas nacionalidades, El Tiempo explica que los uniformados colombianos serían de los más valorados por sus mandos emiratíes debido a su experiencia en una lucha contrainsurgente tan dura como la que han librado contra la guerrilla de las FARC. Asimismo, antiguos soldados del país latinoamericano, también habría trabajado con compañías militares privadas en Irak o Afganistán.

Además, tanto Tiempo como The New York Times recogen que los ex militares colombianos que van a EAU buscan unas condiciones difícilmente equiparables a las de su país: sueldos de entre 2.000 y 3.000 dólares mensuales, más 1.000 dólares adicionales a la semana si aceptan ir a luchar a Yemen.

Los soldados latinoamericanos están contratados por la compañía Reflex Responses (también conocida como R2) con mandos anglosajones. La empresa habría firmado un contrato de 529 millones de dólares con el Gobierno emiratí para formar este contingente.

Jesús M. Pérez, analista de seguridad y defensa y autor del libro Guerras postmodernas, señala que el empleo de soldados extranjeros no es una novedad en las petromonarquías del Golfo, «la novedad en el caso de EAU es que han recurrido a la creación de una empresa con personal contratista, Reflex Response, en vez de darle carta de naturaleza militar a ese personal, como sería el caso de la Legión Extranjera francesa«.

De hecho, las Fuerzas Armadas emiratíes ya tenían a extranjeros en sus filas. Los australianos ocupan roles como oficiales, y en especial el general Mike Hindmarsh, quien está al frente de la guardia presidencial de EAU desde 2009. Este militar cuenta con una amplia hoja de servicios en su país como mando de las fuerzas especiales.

Desde el gobierno de Abu Dabi, no se ha reconocido oficialmente el uso de estos soldados de fortuna. Este país ha practicado una política de opacidad informativa sobre su intervención en Yemen, en especial desde que desplegó importantes contingentes de tropas contra los hutíes en agosto.

Pese a esta escasez de información, sí que han trascendido noticias como la muerte de 45 soldados emiratíes, víctimas de un misil hutí que alcanzó su campamento, en uno de los ataques más letales que han sufrido las tropas de la coalición en Yemen.

Según Sean McFate, profesor de Georgetown y autor del libro The Modern Mercenary, «los mercenarios son atractivos para los Estados ricos que quieren participar en una guerra, pero no tienen ciudadanos dispuestos a participar en combates«. También señala que el amplio uso de contratistas por EE UU en Irak o Afganistán «ha legitimado su uso por parte de otros países».

Más allá de esta voluntad de evitar bajas propias, Jesús M. Pérez expone otros motivos que explican el despliegue de estos contratistas, «la punta de lanza de la intervención emiratí en Yemen fueron sus fuerzas pesadas» con armamento avanzado francés, ruso y surafricano.

Pérez también apunta que «sólo se empezó a hablar de contratistas extranjeros cuando la ofensiva desde Adén a Saná se estancó, y el mando militar emiratí decidió entonces poner toda la carne en el asador«. Mientras que Sean McFate señala que «aún es pronto para saber el impacto que tendrán los mercenarios en el desarrollo de la guerra en Yemen».

Comentario: La noticia fue publicada en 2016, ahora sí sabemos el impacto de estos mercenarios financiados por la coalición occidental:

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