Aun hoy curiosos observaban los restos de un avión norteamericano de guerra F-18, que ayer sábado se accidentó en el aeropuerto internacional de Bahrein sin pérdidas mortales, pero sí económicas.

El piloto de la aeronave salió ileso al eyectarse poco antes de que el aparato impactara la pista.

Como resultado, la principal terminal aérea bahreiní clausuró operaciones por varias horas y todavía hoy había movimiento en la búsqueda de pedazos de la nave siniestrada.

Según el piloto, el F-18 sufrió desperfectos del motor y en un inicio trató de llevarlo a la base aérea estadounidense de Shaik Eisa, en Bahrein, pero no pudo y solo logró conducirlo hasta el aeropuerto civil.

La aeronave despegó del portaaviones norteamericano USS Nimitz que patrulla el golfo Pérsico junto a otros buques.

Los funcionarios comenzaron una investigación sobre el accidente y ayudaron a reanudar las operaciones de la terminal aérea, mientras el Ministerio bahreiní de Transporte y Telecomunicaciones calificó el episodio de incidente menor.

En el reino de Bahrein hay una base naval con ocho mil militares que dan servicio a unos 20 buques estadounidenses de guerra y de la coalición internacional que combate a la piratería en el golfo y el terrorismo en la zona.

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