Washington podría limitar la libertad de movimiento de los diplomáticos rusos en EEUU y tornar más severos los mecanismos de notificación en calidad de respuesta a las medidas tomadas por Rusia contra los diplomáticos e inmuebles diplomáticos, informó el periódico ruso Izvestia, citando fuentes diplomáticas.

Según el rotativo, se trata de limitar el perímetro de desplazamiento de los diplomáticos rusos y los trabajadores técnicos de la embajada y los consulados de las actuales 25 millas (40 kilómetros) a 10-15 millas (16-24 kilómetros).

Además, los diplomáticos deberán cumplir un procedimiento de notificación según el cual los funcionarios de las sedes diplomáticas deberán avisar al Departamento de Estado de EEUU en un plazo de tres días laborales de antelación sobre sus planes de trasladarse a distancias superiores a las normas previstas por las autoridades estadounidenses.

Se trata de la medida más severa que estudia el Departamento de Estado.

Izvestia recuerda que la limitación existente fue impuesta durante la administración de Obama, esta medida se refiere a los diplomáticos de los niveles medio y bajo.

Esta norma no afecta a los asesores y diplomáticos de niveles altos.

Según los interlocutores del periódico, estas medidas podrían resultar más molestas para el cuerpo diplomático ruso que el simple cierre de uno de los consulados.

La parte estadounidense hará pública su decisión definitiva antes del 1 de septiembre.

Anteriormente Kommersant informó sobre otra posible medida estadounidense, consistente en el cierre de uno de los consulados rusos en EEUU.

El presidente ruso, Vladímir Putin, en respuesta a las recientes sanciones de EEUU dispuso limitar a 455 personas la plantilla de la embajada y de los consulados de EEUU en Rusia, que es el número idéntico al de los empleados de las legaciones rusas en el territorio estadounidense.

De esta manera, Washington tendrá que retirar a 755 personas de su embajada en Rusia.

Rusia fijó el próximo 1 de septiembre como fecha límite para efectuar el recorte en la Embajada de EEUU en Moscú, así como en los Consulados Generales de San Petersburgo, Ekaterimburgo y Vladivostok, a diferencia de Washington que había concedido a 35 diplomáticos rusos 72 horas para abandonar el país a finales de 2016.

El 1 de agosto entró en vigor la prohibición que establecieron las autoridades rusas al acceso de diplomáticos de EEUU a una casa de campo situada en Serebriani Bor y a los depósitos en la calle Dorózhnaya, en Moscú.

La medida es la respuesta de Moscú al cierre de dos mansiones que pertenecen al Gobierno ruso y que se encuentran en Maryland y Nueva York.

Las autoridades estadounidenses declararon que los diplomáticos rusos supuestamente utilizaban esos inmuebles para espiar.