La conocida intersección de Times Square, en la ciudad estadounidense de Nueva York, muestró desde ayer tres inusuales cabinas telefónicas en estos tiempos de celulares inteligentes, las cuales se dedican a difundir historias de inmigración.

Ubicados en la Plaza Duffy por el artista afganoestadounidense Aman Mojadidi, los aparatos suenan cada pocos minutos y quienes levantan el auricular pueden escuchar cápsulas con las experiencias de 70 personas llegadas a la urbe desde diferentes naciones.

La instalación, que fue inaugurada a finales de junio por el programa público de arte Times Square Arts y permanecerá abierta hasta el 5 de septiembre, lleva por nombre ‘Once Upon a Place’ (Érase una vez un lugar), y comparte relatos orales presentados en forma de llamadas telefónicas.

Estaba fascinado con el retiro de las cabinas telefónicas y el hecho de que ya no son utilizadas. Las he usado desde mucho antes de que surgieran los celulares, así que al ver cómo desaparecían, me di cuenta de que podía imaginar todas las historias que me han contado a través de ellas, explicó Mojadidi.

Aunque el artista originalmente planeó que los aparatos estuvieran por toda la ciudad, su ubicación final resultó ser simbólica y práctica.

En declaraciones difundidas por The New York Times manifestó que cobró sentido la colocación en Times Square por tratarse de un espacio internacional y muy visible.

Según el creador, su deseo es que la instalación genere en los visitantes un interés por explorar su linaje y retar los estereotipos sobre la migración.

‘Este tema se ha vuelto muy politizado. Alrededor del mundo, cualquier ciudad grande se construyó gracias a la migración y no fue destruida por ella’, apuntó.

De acuerdo con Mojadidi, obtener los relatos orales fue un reto, debido al actual clima político y las preocupaciones entre los inmigrantes por el veto de viajes que promueve el presidente Donald Trump.

Con el fin de combatir el escepticismo, trabajó en algunas ocasiones con centros culturales para ayudar a organizar eventos en los que la gente compartiera sus historias en un ambiente familiar.

De ese modo, los relatos narrados en diferentes idiomas corresponden a personas que contaron las razones para dejar su nación y las experiencias vividas en ese proceso.

Mojadidi y su equipo demoraron dos meses en reconfigurar las cabinas rescatadas de LinkNYC, el programa de la ciudad que remplazó los teléfonos públicos por kioscos para la conexión wifi.

En la fase de preparación se aseguraron de que las puertas cerraran, incorporaron un aparato para sostener un directorio falso que contiene información sobre las comunidades de Nueva York donde viven los narradores de las historias, y colocaron techos de plástico, entre otros pasos.

Inicialmente el artista quiso colocar un material oscuro para aumentar la sensación de intimidad, pero luego decidió no ‘pelear contra el caos visual del lugar’ y dejó las cabinas transparentes y con los grafitis que estaban pintados en los cristales.