Las relaciones entre el gobierno pakistaní y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) viven hoy momentos de tensión a raíz de la inhabilitación del ex primer ministro Nawaz Sharif, quien agravó la situación con sus discursos contra el poder judicial.

Según el diario The Express Tribune, los magistrados están molestos por la presunta campaña en su contra de los medios de comunicación vinculados al Ejecutivo.

El enojo se acrecentó por los recientes comentarios de dirigentes de la gubernamental Liga Musulmana de Pakistán-N (PML-N) sobre la investigación del llamado Panamagate, que destapó las cuentas en paraísos fiscales de hijos de Sharif, subraya el periódico.

A ello se sumaron las duras críticas contra el poder judicial de ex primer ministro durante una gira que realizó de Islamabad a Lahore para recabar el respaldo popular tras su dimisión con motivo de la destitución decretada por el TSJ.

Aunque el jurista Sadique Awan, del PML-N, estimó que la sentencia puede ser criticada porque fue pública, otra fuente del partido afirmó a The Express Tribune que es una mala decisión condenar el fallo antes de impugnar el veredicto.

Pediré una investigación por la ‘campaña maliciosa de la PML-N contra el poder judicial’, respondió Aftab Bajwa, secretario general de la Asociación de Abogados de la Corte Suprema.

Este fin de semana, fue presentada una querella contra Sharif por sus ataques a la magistratura.

Un ciudadano, identificado como Mehmood Akhtar, archivó la demanda ante la corte de Lahore al estimar que las palabras del político atacan al poder judicial.

Según la petición, Sharif acusó a los magistrados del máximo tribunal de justicia del país de participar en la campaña difamatoria en su contra.

Para el demandante, esas declaraciones equivalen a un desacato al fallo al TSJ, que el 28 de julio inhabilitó a Sharif. Horas después de la sentencia renunció al cargo, aunque advirtió que tenía ‘serias reservas’ sobre la decisión judicial.