«Tenacidad, decisión y combate», es el lema de las mujeres kurdas que luchan en el sur de la provincia iraquí de Kirkuk, la mitad del territorio de la cual está controlado por el grupo terrorista Daesh (proscrito en Rusia y otros países).

Una reportera de Sputnik pudo hablar con algunas de las muchachas que ocupan posiciones cerca de la localidad de El Hawiya preparándose a entrar en combate contra los terroristas, algunas ya tienen experiencia de combate, mientras que otras se unieron hace poco.

Centenares de muchachas llegaron de un área limítrofe con Irán desde que los kurdos —tanto hombres como mujeres- decidieron en junio de 2014 defender su tierra contra el «califato» proclamado por Daesh.

Hamanu Nakshbandi, una combatiente experta, dice que sus padres ingresaron en la Peshmerga (grupos armados kurdos) en 1979 y ella decidió seguir su ejemplo.

«Tras la liberación de esta área en 2015, este punto sigue siendo el último liberado en el distrito de Dubz, enfrente se encuentran aldeas controladas por Daesh», dijo.

También reveló que en tres años de la guerra aprendió tanto combatir como hablar el árabe, que no había hablado durante los 40 años anteriores de su vida.

«La necesidad de acoger a los refugiados procedentes de las zonas controladas por Daesh obligó a estudiar este idioma para comprender a las personas que buscaban nuestra protección al huir de la muerte, los asesinatos y las violaciones», señaló.

Airin Ahmadi, una de las combatientes jóvenes, pasó un año y medio en el frente de Mosul y ahora está en Kirkuk.

«Tengo 20 años y estoy aquí para sentir orgullo de la vida que llevo y defender el sueño kurdo», refirió.

Airin empuñó la metralleta tras leer historias de unas muchachas yazidíes secuestradas y violadas por los yihadistas.

«Tuve que hacer mi elección para que eso no se repita», dijo, y además señaló que no ve diferencia entre la mujer y el hombre si se trata de defender la tierra kurda.

Durante un ataque terrorista de noviembre pasado la chica por poco perdió la vida.

«Sufrí heridas graves, pero fue más fuerte el dolor que sentí por la muerte de una amiga mía, me llevaron al hospital, dentro de un mes regresé para seguir combatiendo», dijo e instó a otras muchachas a seguir su ejemplo y combatir contra Daesh «hasta que deje de existir».

Mani Leilahi, de 22 años, también habló del orgullo que siente de estar combatiendo por su país y por los kurdos, la muchacha participó desde 2014 en cuatro operaciones contra Daesh, luchó en la primera línea del frente.

«Disparé contra los yihadista y ellos apuntaban contra mí, pero yo no tenía miedo, no sé cuántos maté, serían muchos», relató.

Un día se vio a dos dedos de la muerte cuando un kamikaze se acercó en coche bomba a la posición de su grupo, las muchachas abrieron fuego, pero jugó el papel decisivo el acto heroico de una de sus amigas.

«Nuestra compañera murió porque se acercó mucho al auto para arrojarle una granada e impedir que avanzara hacia nuestras posiciones y diera muerte a numerosas personas, otras muchachas y yo quedamos heridas» refirió Mani agregando que después de su hospitalización volvió a combatir.

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