La suma de acuerdos incumplidos en el presupuesto de Defensa ucraniano ascendió a unos 6.100 millones de grivnas (más de 237 millones de dólares). Los expertos indican que los niveles de corrupción en el sector industrial-militar del país son el principal factor que socava su capacidad de Defensa.

El medio ucraniano Zerkalo Nedeli revela que solo para finales de 2016 la lista de pedidos incumplidos sumó unos 2.400 millones de grivnas (93,3 millones de dólares), alcanzando así un 11% de todo el presupuesto anual de Defensa. Según el medio, esos datos aparecen en el informe enviado por el fiscal general de Ucrania, Yuri Lutsenko, al primer ministro, Volodímir Groisman.

Estos ‘agujeros’ se deben principalmente al desvío de recursos, mediante el cual se lucran por igual tanto los representantes del sector industrial-militar de Ucrania como los funcionarios del Ministerio de Defensa encargados de velar por el cumplimiento de los pedidos militares, opina el autor de la investigación.

Desvío de recursos

El esquema es simple: a las empresas de defensa se les asignan pedidos, por los cuales reciben el 100% del pago por adelantado, y esos recursos son desviados por las mismas empresas a otros negocios más lucrativos que el cumplimiento de los encargos militares. Los funcionarios del Ministerio de Defensa implicados en la trama corrupta prorrogan por su parte la fecha de los contratos no cumplidos.

De esta manera, las empresas, tras recibir grandes sumas de dinero del Estado, evitan sanciones fiscales por el incumplimiento de los pedidos.

Otro de los esquemas de desvío es el uso de contratistas ficticios. El presupuesto recibido del Estado es ‘gastado’ por la industria militar en la adquisición de componentes a empresas que existen solo sobre el papel. Los recursos son enviados por estas empresas al extranjero después de lo cual desaparecen.

Por estos casos, solo en los primeros siete meses de 2017, fueron abiertos 139 procesos penales por desfalcos valorados en unos 242,4 millones de grivnas (9,4 millones de dólares). Entre los mayores incumplidores están las empresas del consorcio estatal Ukroboronprom, cuya deuda ante el Gobierno asciende a 1.600 millones de grivnas (62,2 millones de dólares).

¿Qué tan fuerte es la ‘armadura ucraniana’?

Mientras los gerentes y funcionarios ucranianos se lucran, el principal afectado en toda esta historia son las Fuerzas Armadas del país. Cuando aumentó la presión de las autoridades y tras varios encarcelamientos, el sector militar se puso en marcha pero no le quedó otra opción que adquirir equipos ‘a precio de rebaja’, muchos de los cuales resultan ser defectuosos.

A modo de ejemplo, el medio indica que en 2014 el Ministerio de Defensa de Ucrania transfirió a la compañía Ucrinmash 24,9 millones de grivnas (casi 2 millones de dólares, al cambio de aquel momento) para la adquisición de naves no tripuladas. El pago se realizó mediante un prepago del 100%. Sin embargo, el pedido se cumplió solo después de un año y medio y la mayoría de los drones de producción francesa SpyArrow adquiridos no cumplieron con los requerimientos del ministerio.

«¿Podrían los fiscales averiguar ‘por dónde andaban’ los recursos destinados a la compra y quién y cuánto se lucró en el proceso?», se pregunta Dmitri Mendeléyev, el autor del artículo.

Estas malversaciones de los contratistas de la Defensa ucraniana no solo causan pérdidas adicionales a un país, que después del llamado Euromaidán se convirtió en el más pobre de Europa, sino que son uno de los factores que potencialmente provoca bajas en las Fuerzas Armadas del país eslavo.

Así, la Fábrica de tanques y blindados de Kiev (KBTZ) fue descubierta tratando de desviar una parte del presupuesto cambiando el blindaje de los vehículos encargados por el Ejército. En lugar de utilizar acero de alta resistencia balística, se utilizó una fusión de menor calidad fácilmente penetrable por proyectiles de armas de mano y que no estaba prevista en los planos del diseño inicial.

Uno de los casos más recientes sucedió el 14 de julio de 2017, cuando fue arrestado el director de la Fábrica de tanques y blindados de Leópolis (LBTZ), Román Timkiv. Según indica la investigación, el dirigente organizó y supervisó una trama corrupta mediante la cual a los tanques T-72 les fueron instalados motores ya usados que, según los documentos, pasaban como nuevos. Timkiv adquirió los aparatos a precios hasta 15 veces más bajos que el presupuesto destinado por el Estado a tal efecto.

Los integrantes de la trama corrupta se embolsaron así la diferencia de costos, que alcanzaba los 28,5 millones de grivnas (1,1 millones de dólares). Y estos son solo algunos de los casos, anota el autor de la investigación.

Peculiaridades de la corrupción ucraniana

La producción de equipos militares y el tráfico de armas son hoy día los negocios más atractivos en Ucrania. En la industria de la Defensa se mueven grandes montos de dinero: solo para surtir a su Ejército, Kiev destina alrededor del 5% de su PIB.

Según la carta del fiscal general al primer ministro, los esquemas de prolongación de contratos sin cumplir alcanzan niveles irracionales no solo en el Ministerio de Defensa. Así, el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) ha prolongado las fechas establecidas para el cumplimiento de algunos pedidos hasta en ocho ocasiones.

Y mientras más se asciende en la jerarquía, más grandes son los niveles de fraude.

En marzo de 2017, al jefe adjunto del SBU, Vadim Demchin, curiosamente dedicado a la lucha contra la corrupción, le fueron descubiertos una villa de campo y un automóvil de lujo. No obstante, según su declaración de propiedades, el funcionario vive en un albergue proporcionado por la entidad en la que trabaja y no posee ningún tipo de vehículo.

Pero el caso de despilfarro más llamativo fue el protagonizado por el propio ex primer ministro de Ucrania y uno de los líderes de la actual coalición gobernante, Arseni Yatseniuk. El presupuesto inicial de su emblemática ‘Muralla europea’, destinada a ‘salvar’ a todo el continente «del posible ataque de las fuerzas rusas», se calculaba en unos 4.000 millones de grivnas (más de 150 millones de dólares, según el curso actual).

Después de varios años y millones gastados por el camino, el proyecto ha sido concluido solo en un 12%, equipando 274 de los 2.295 kilómetros de frontera. La obra ha sido congelada por falta de recursos. Los pocos tramos ya construidos no son más que una cerca discontinua de dos metros de alto y una zanja de un metro de ancho con algunas torres de observación esparcidas.

Muchos expertos y funcionarios tanto de dentro como de fuera del país, a menudo critican la inutilidad del proyecto. Así, a mediados de 2016, el diputado independiente ucraniano Borislav Bereza, ironizaba que esa ‘muralla’ no es capaz de frenar ni a un grupo de conejos, al tiempo que culpaba al Gobierno del «debilitamiento de la seguridad nacional y el robo de fondos».

Sin embargo, hasta ahora nadie ha sido investigado por el caso.

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