48 horas después de los incidentes de Charlottesville, el presidente se decide por primera vez a denunciar al «KKK, los neonazis y los supremacistas blancos»

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, condenó ayer martes al Ku Klux Klan (KKK), los neonazis, los supremacistas blancos «y otros grupos de odio», 48 horas después de que un joven blanco arrollara a un grupo de manifestantes antifascistas en Charlottesville (Virginia) y asesinara a una mujer en una jornada de incidentes violentos iniciado con la convocatoria de una concentración ultraderechista.

Con un tuit y una declaración pública en New Jersey, donde pasa las vacaciones el presidente hizo una condena genérica de la violencia producida pero adjudicándola a «los dos lados». Fue criticado por congresistas demócratas y republicanos y los medios de comunicación. Su hija Ivanka fue el único alto cargo de la Casa Blanca –es consejera del presidente- en señalar a los grupos racistas como responsables de la violencia.

El lunes, Trump viajó a Washington para asistir a una reunión en la Casa Blanca y leyó otra declaración, sin permitir preguntas de los periodistas, en la que por primera vez acusaba directamente a los grupos de extrema derecha y neonazis: «El racismo es el mal y aquellos que causan violencia en su nombre son criminales y matones, incluyendo el KKK, los neonazis, los supremacistas blancos y otros grupos de odio que son repugnantes a todo lo que queremos en Estados Unidos», dijo Trump.

Poco antes de su comparecencia se supo que el juez ha negado de momento la libertad bajo fianza a James Alex Fields, el joven blanco con conocidas ideas neonazis que el sábado arrolló a un grupo de manifestantes antifascistas en el centro de Charlottesville. En el suceso murió Heather Heyer, de 32 años, y otras 20 personas fueron heridas.

La comparecencia de Trump no convenció a muchos observadores, que lo atribuyeron a una imposición de su equipo para atajar la polémica.

Solo horas antes había cargado en Twitter contra el presidente del gigante farmacéutico Meck, Kenneth Frazier, por abandonar el Consejo de Industrias Estadounidenses del mandatario debido a la postura de Trump ante los grupos supremacistas.

Trump habló a la nación tras reunirse con el fiscal general, Jeff Sessions, y el director del FBI, Christopher Wray, para abordar el ataque, en un paréntesis de sus vacaciones en Bedminster.

Sessions dijo el lunes en la cadena ABC, antes de ese encuentro, que el «malvado ataque» de Charlottesville cumple los preceptos legales para ser considerado «terrorismo», algo a lo que Trump no se refirió en su declaración.

La importancia de que el ataque se declare «terrorismo» es más simbólica que práctica, ya que esta denominación no acarrea penas adicionales pero sí es clave para quienes denuncian que solo se usa la palabra terrorismo cuando el atacante es una persona musulmana.