Una larga protesta de maestros peruanos persistió ayer a dos meses de su inicio en el interior del país y se extiende en escuelas de la capital peruana, en medio de críticas al Ejecutivo.

Un recorrido por la ciudad permitió a Prensa Latina verificar que muchos colegios estatales de todas las zonas de la ciudad, menos del oeste, se mantienen cerrados o trabajan parcialmente, mientras grupos de maestros protestan en sus fachadas.

La incorporación de los profesores limeños comenzó la semana pasada, cuando de muchos centros educacionales salieron los docentes a marchar a la céntrica plaza San Martín en apoyo a los grupos de huelguistas de provincias llegados para reclamar atención a sus demandas, pese a que el Gobierno mejoró sus salarios.

Pedro Castillo, presidente del Comité de Lucha formado por las 14 regiones que llevaron el peso de la huelga tras iniciarla el sindicato magisterial de la surandina de Cusco -que ayer puso fin a la medida-, dijo que el paro se extiende a todo el país.

Sin embargo, la ministra de Educación, Marilú Martens, cuya renuncia exigen diversos sectores, los cuales consideran que ha sido incapaz de solucionar el conflicto, descartó su dimisión y sostuvo que el paro es parcial y esta semana se normalizan las clases de forma paulatina.

El ministro de Trabajo, Alfonso Grados, suscribió esa versión y resaltó el hecho de que la huelga ha terminado en Cusco, emblema de la protesta, por haberla iniciado y marcado el camino de otras 13 regiones.

Ese sindicato, al igual que otros cuatro, aceptaron hace 12 días un aumento del sueldo mínimo mensual de los maestros, de mil 550 a dos mil soles (637 dólares) -desde diciembre próximo- y un cronograma de mejoras, junto a la promesa de elevar el presupuesto de la educación pública y atender otros reclamos.

El primer ministro, Fernando Zavala, en un esfuerzo por persuadir a los maestros huelguistas para que vuelvan al trabajo, dijo que el incremento salarial es el más importante otorgado en una década.

Pero la huelga persiste, pese también a amenazas de sanciones y despidos e intentos del gobierno de cuestionar al movimiento al argumentar que lo manipulan elementos de grupos radicales como el Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef), expresión política legal del antiguo y casi inactivo grupo armado Sendero Luminoso.

Castillo, quien no fue aceptado por el Gobierno en las negociaciones, pese a que los huelguistas lo avalan, negó que pertenezca al Movadef, emplazó a la ministra Martens y al Ministerio del Interior a demostrar lo contrario.

Rechazó inclusive la presencia de elementos de ese grupo en el movimiento magisterial, en el que no tienen cabida, según dijo, y pidió al gobierno que proporcione la lista de supuestos miembros de Movadef en la dirigencia magisterial para apartarlos.

Anunció que las movilizaciones que los huelguistas realizan en Lima y en el interior se intensificarán esta semana y para el jueves se ha convocado a una marcha en defensa de la educación y la salud, con participación de obstetras y enfermeras en paro por motivos similares a los del magisterio.

El analista Carlos Tapia dijo que es cierto que hay miembros de Movadef, exintegrantes de Sendero Luminoso, pero coincidió con Castillo en que, en todo caso, quien los contrató fue el Ministerio de Educación y no los sindicatos magisteriales.

Según Tapia, el Gobierno enfrenta la huelga de maestros de manera eficiente, porque día a día ‘la huelga, en lugar de decrecer, ocurre lo contrario, se enciende la pradera y gana apoyo popular’.