El número de ataques aéreos al país árabe en los primeros seis meses de 2017 alcanza un total de 5676, frente a los 3936 de 2016, según el informe publicado este miércoles por el Grupo de Protección de Yemen, dirigido por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

El documento indica que Arabia Saudí y sus aliados regionales son quienes controlan el espacio aéreo de Yemen, y que las fuerzas estadounidenses también han realizado ataques con drones.

Asimismo informa de que el ritmo de los enfrentamientos sobre el terreno se ha intensificado este año, especialmente en torno a la tercera ciudad más grande de Yemen, Taiz. Los enfrentamientos mensuales entre las partes en conflicto aumentaron 56 por ciento en relación con el año anterior, añade el estudio.

“Estamos preocupados por el creciente efecto sobre la población civil, particularmente en términos de víctimas”, ha dicho la portavoz de ACNUR en Yemen, Shabia Mantoo.

Arabia Saudí, respaldada por EEUU y el Reino Unido, entre otras naciones, inició en marzo de 2015 una campaña de ataques aéreos contra Yemen en un intento por restaurar en el poder al fugitivo expresidente yemení Abdu Rabu Mansur Hadi, uno de sus estrechos aliados, y por reprimir el levantamiento del movimiento popular yemení Ansarolá, que defiende los intereses del pueblo.

A pesar de que muchos especialistas consideran que la actual crisis de Yemen tiene una solución política y no militar, Arabia Saudí y sus aliados siguen bombardeando al pueblo de Yemen y las fuerzas yemeníes responden con ataques de represalia.

Según las estimaciones de las Naciones Unidas, la guerra de Yemen ha dejado ya más de 10.000 muertos y 45.000 heridos, a los que se suman dos millones de desplazados. Además, un reciente brote de cólera, avivado por las precarias condiciones de higiene y de los servicios sanitarios, ha dejado 2000 muertos y 600.000 posibles casos.