Son inaceptables las amenazas emitidas por el presidente de los Estados Unidos de América Donald Trump contra Venezuela el pasado 11 de junio, cuando declaró que su gobierno estaba considerando la opción militar contra Venezuela. Se trata de la más grave y provocadora amenaza lanzada contra nuestra Patria desde el bloqueo de nuestras costas en 1902. El expresidente de ese país Barack Obama abrió el camino con su Orden Ejecutiva de marzo de 2015, en la que nos declaró una amenaza inusual y extraordinaria contra la seguridad nacional y la política exterior de EEUU. Es una absurda agresión contra un pueblo rebelde, viril y valiente, un pueblo de libertadores que trabaja todos los días por la paz, la justicia y la libertad, y está dispuesto a defender su soberanía e integridad territorial con todas sus fuerzas.

Las amenazas proferidas por Donald Trump evidencian: 1) la derrota de la política terrorista del imperialismo estadounidense a través de sus lacayos de la MUD, Fedecámaras, la CEV y la canalla mediática para derrocar a Maduro, destruir la revolución y desmembrar al país. Así, tiene que intervenir el mismísimo jefe imperial. 2) que se profundizó la pérdida de la hegemonía política imperialista en el continente y que la Revolución Bolivariana sigue siendo el principal obstáculo para recolonizarlo.

Es tal el despropósito que encierran las amenazas de Donald Trump, que, inmediatamente de emitidas, se desató una ola gigantesca de solidaridad de gobiernos, partidos políticos, movimientos sociales y pueblos del mundo con Venezuela. Hasta los gobiernos de Perú, Colombia, Méjico y otros que nos adversan salieron, en un alarde de hipocresía y doble discurso, a desmarcarse de las declaraciones de Trump.

Vamos a derrotar esta nueva amenaza imperialista con nuestra unidad como pueblo, con la unión cívico militar, con la unión bolivariana y chavista de los pueblos de Latinoamérica y el Caribe. Vamos a seguir edificando el socialismo bolivariano unidos y en paz. Seguimos venciendo.

Por: Eduardo Piñate R

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