La democracia para el régimen estadounidense es un sistema donde las élites deben poseer el control económico, político, social, humano, de una nación que funciona acorde con los principios de la Corporatocracia o directorio transnacional propietario de gran parte del planeta (o del todo si fuese posible), basado en un Orden Mundial obligatorio. 

Los fundamentos de esta Corporación que domina el gobierno de numerosas naciones, iniciando por EE.UU., Inglaterra, Francia, Arabia Saudí, Rumania, Polonia, varios países latinoamericanos simbolizados por México, entre otros, son cuatro básicamente:

  1. poseer todas las riquezas naturales del mundo
  2. castigar a quien se oponga a sus designios
  3. provocar una guerra mundial si es necesario
  4. romper todo asomo de libertad real en cada nación que desafíe sus propósitos imperiales

Por tanto, son consideradas naciones «democráticas» aquellas cuyo gobierno acepta sin contemplaciones vender todas sus riquezas naturales, inclinarse ante dichas autoridades, actuar bajo su influjo, entregar los pueblos para su domesticación.

Cabe reconocer en la Cleptocracia, nombre por el cual también se conoce esta élite, una altísima capacidad de presionar y concientizar a grandes masas de población de que su propuesta es la mejor y, a su vez, sea desconocida en esencia. Debe ser admitida su habilidad para potencializar a individuos con una alta dosis de entrega, que tomen el poder político, militar, religioso, infraestructural, para dicha función.

Son labores de una democracia así enfocada las siguientes:

1. Demoler todo gobierno soberano

No reconocer las elecciones presidenciales cuando gana un candidato que no es de su afecto, calificarlo como dictadura con el fin de enervar el sentimiento anticomunista, desestabilizarlo hasta el extremo sin importar los pueblos. Las verdaderas dictaduras y la violencia son consideradas democráticas: el caso de Chile en la época de Allende, la oposición en Venezuela, Ucrania, la agresión a Irán, son la confirmación clara. Cuando hay violencia para regresar al sistema capitalista es definido como libertad, es decir, asesinar es válido.

2. Los asuntos internos de todo país son su objetivo

El analista Luis Casado manifiesta datos concretos, desconocidos por la opinión pública: según el Buró Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés), en el año 2014 hubo en los EE.UU. 8.124 muertes por disparos de armas de fuego y, según el New York Times, la tasa de homicidios cometidos con armas de fuego es de 31 por cada millón de habitantes, el equivalente de 27 personas asesinadas cada día. México, país controlado por el narcotráfico, tuvo 1.938 homicidios solo en el mes de enero 2017. El caso del banco HSBC, modelo de impunidad, tenía presencia en 75 países, declaraba 54 millones de clientes, colaborando con los carteles de la droga de México y Colombia, blanqueando unos 880 mil millones de dólares. Esto es democracia, así como el «plebiscito» en Venezuela organizado por la oposición, aunque la elección de la Asamblea Nacional Constituyente bajo supervisión técnica y legal no fue reconocida.

3. La desestabilización como herramienta

El estímulo al odio, la frustración, la negación del pensamiento o la lógica, apelar al sentimiento por sobre la razón, se ven refrendados en el mensaje de la Casa Blanca a su embajada en Venezuela para retirar a todos los familiares y, a su vez, la orden dada a aerolíneas extranjeras de suspender sus viajes a dicha nación, con el fin de crear un ambiente de guerra civil.

Ello ha llevado a que las fuerzas estadounidenses en el planeta no sean vistas como adalides de la libertad ya que hoy se habla de cobardía y provocación, lo que determina el aumento en la percepción negativa de dichas fuerzas.

A pesar de no haber ninguna resolución de la ONU que permita una intervención en Siria, ni permiso del gobierno para desplegar comandos sobre el terreno, ni apoyar a grupos armados al margen de la ley, USA está quebrantando una vez más la credibilidad de las instituciones internacionales obrando al margen de la legislación aprobada. Estimular a grupos terroristas como Daesh y Al-Qaeda es un principio supuestamente democrático.

4. Guerra de cuarta generación: ocultar y engañar a los pueblos.

Es «libertad de información» que la empresa privada tenga el 100% de los Medios o posea el control estatal de la comunicación. Así, mentir es un postulado fundamental, demostrado en la información dada por Infobae donde reconocían un 12,4% de la votación en Venezuela siendo que era de 41%. Al tener multitud de comentarios sobre la falsificación dada fue borrada de la página principal. El caso de Argentina, donde los controladores de la votación PASO fueron enviados a sus hogares para no conocer los verdaderos resultados, es diciente. Cuando Mike Pence dice que intervendrán militarmente, la prensa calla y no condena dicha «justicia».

5. Defender a personas que representen sus intereses, otorgando el país como refugio.

La democracia significa proteger a todos los líderes golpistas y sanguinarios del mundo para darles oportunidad de maniobra. La historia es interminable: el criminal Sha de Irán, Reza Pahlavi, Fethulá Gülen de Turquía, Luis Posada Carriles, agente de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, en inglés), Foley (asesino de Orlando Letelier), a ladrones perseguidos por la justicia internacional. Actualmente es la persecución a narcos de gran valor económico con el fin de apoderarse de sus riquezas y la protección a golpistas venezolanos como Ramón Muchacho… todo en aras de la libertad.

En síntesis, la gente honesta y valiente del planeta no puede compartir tal concepto de democracia por su deformación y peligro que entraña para la humanidad. Lo que exige la gente consciente del planeta es que el régimen estadounidense se dedique a resolver sus propios problemas internos, entre ellos, la deuda económica verdadera y política más grande del mundo: cerca de 20 billones de dólares y millones de seres humanos asesinados.

El mandato ético es que dicho régimen resuelva sus propios problemas de coacción, de racismo, de asesinatos, de desaparecidos, de guerras e intervención en otros estados, etc. Lo primero que debe hacer todo ciudadano inteligente es desconfiar de palabras que frecuentemente se escuchan y ven en los Medios afiliados a la Corporatocracia: libertad, democracia, paz, sólo son válidas cuando expresan la equidad y justicia para el mundo.

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