El actual enfrentamiento entre Rusia y Occidente tendrá consecuencias negativas, principalmente, para los países de Europa del Este, alerta la analista rusa Irina Alksnis.

En las últimas décadas, se ha hecho evidente que Rusia ha cambiado drásticamente su actitud hacia sus vecinos y otros Estados. El modelo de ‘relaciones de hermandad’ ha sido sustituido por el de beneficio mutuo, sostiene la politóloga.

Rusia empezó a aplicar estas nuevas reglas del juego desde mediados de la década pasada respecto a países que habían seguido políticas especialmente ‘poco amistosas’ hacia el país eslavo.

Alksnis subraya que el ‘cambio de chip’ afectó sobre todo a los países del Báltico y Georgia.

Poco a poco, todo el mundo ha entendido que Rusia responderá siempre de manera contundente a las acciones agresivas contra Moscú, como, por ejemplo, la decisión de Moldavia de declarar al vice primer ministro ruso, Dmitri Rogozin, persona non grata. Ante estas actuaciones, la respuesta de Moscú siempre será asimétrica y contundente, y el país culpable tendrá que pagar por sus políticas poco amistosas, resalta la experta.

Sin embargo, según su punto de vista, «la dicotomía de ‘Rusia u Occidente’ y la urgencia de elegir entre uno u otro es superficial, ya que, al analizar este tema detalladamente, nos encontramos con que Rusia y Occidente —o más bien sus actores hegemónicos— están en el mismo barco».

Las discrepancias entre las mayores potencias mundiales pasan a un segundo plano cuando se entiende que, en esencia, estas forman parte de un selecto club que dispone de los principales avances tecnológicos.

Ahora, a raíz de que Rusia comprendiera que sus buenas acciones hacia sus vecinos se volvían en su contra como un bumerán, Moscú ha dejado de ser bueno con los desagradecidos, afirma la analista.

Según la autora, el mundo se encamina hacia una inminente Nueva Edad Media, que estará marcada por una fuerte estratificación social y una actitud despiadada hacia los pobres y desvalidos. En ese nuevo modelo de sociedad, la Europa del Este será un territorio baldío, una zona deprimida entre centros de alta civilización, asegura Alksnis.