La diputada y secretaria ejecutiva de Alianza País, Gabriela Rivadeneira, viajará hoy junto con el consejero presidencial del mandatario Lenín Moreno, Ricardo Patiño, a Bélgica para reunirse con el expresidente de Ecuador Rafael Correa.

Medios locales informaron que esta decisión se tomó luego de una reunión que sostuvo el bloque de diputados de Alianza País con el vicepresidente ecuatoriano Jorge Glas el jueves.

En ese encuentro, se decidió organizar una comisión para que dialogue con el exmandatario en Bélgica. La conversación con Correa será el lunes, publicó El Comercio de Ecuador.

Según Patiño, quien fue exministro de Defensa y de Relaciones Exteriores de Correa, el propósito de este encuentro es buscar el mayor acercamiento ante la situación de crisis que vive la organización política por las diferencias entre el exmandatario y su sucesor. Añadió que el presidente Moreno conoce de este viaje.

Asimismo, reconoció que la posibilidad de reconciliación entre el exmandatario y su sucesor es complicada, y que le ha correspondido tratar de construir un puente de comunicación entre compañeros que han tomado posiciones muy antagónicas en el movimiento.

Mientras, Rivadeneira, entrevistada por la agencia Andes, informó que el propósito de este encuentro, además de buscar bajar las tensiones entre Moreno y Correa, es definir una agenda para garantizar la continuidad de la Revolución Ciudadana en esta transición política que vive Ecuador.

La cita en la sede de Alianza País duró cerca de cuatro horas y se realizó a puerta cerrada. A ella acudieron cerca de 50 diputados de esta organización.

La disputa

Moreno y Correa mantienen una disputa pública desde hace por lo menos dos meses.

Las críticas del presidente Moreno a presuntas irregularidades en las cuentas de la República dejadas por su antecesor iniciaron la pelea.

Correa acusó a Moreno de mentir sobre esos números, retándolo a explicar cómo después de haber sido su vicepresidente por seis años no estaba al tanto de la administración de los recursos del país.

Seguidamente, Correa reprochó los diálogos iniciados por el gobierno de Moreno, acusándolo de pactar con “los enemigos de la Revolución Ciudadana”.

Rechazó la entrega de una sede por 100 años a la Conaie, con quien Correa había mantenido muy malas relaciones durante su gobierno. Calificó esta acción como un desaire.

También denunció la supuesta entrega de las empresas eléctricas del país al expresidente ecuatoriano Abdalá Bucaram (1996-97) a cambio de su apoyo político.

Correa amenazó con separarse de Alianza País si el partido no lo apoyaba en su rechazo al pacto con Bucaram, y el posible paquetazo que pretende imponerse en el país.

El vicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, decidió apoyar a Correa enviándole una carta al presidente Moreno criticando su gestión. Esta misiva le costó sus funciones como vicepresidente.

Moreno, que no ha usado las redes sociales para tratar la disputa con Correa, publicó por Twitter que jamás las utilizará para ofender a ningún ecuatoriano. “Ecuatorianas y ecuatorianos: que las redes sirvan para la paz y la unidad”.

Corrupción Glas

En la reunión del jueves, el vicepresidente Jorge Glas, a quien se le acusa de recibir sobornos de la brasileña Odebrecht, respondió a los asambleístas de Alianza País sobre el informe de Contraloría del campo petrolero Singue, donde se han encontrado irregularidades.

Glas, quien denunció una supuesta persecución política del organismo de control, hizo una síntesis de la política petrolera de los últimos 10 años, la cual calificó de exitosa.

En este punto se refirió a la repotenciación de la Refinería de Esmeraldas que sufrió un incendio tras la intervención, difundió El Comercio de Ecuador.

“Si hay algo que corregir, si hay algo que superar, que revisar, están los expertos, los técnicos, las casas fabricantes, los contratistas, los constructores del reactor”.

El pasado 10 de agosto, Glas compareció por siete horas ante la Fiscalía de Ecuador, donde rindió su versión libre y sin juramento por dos casos de corrupción que se están investigando.

Al salir, frente a un grupo de periodistas, el vicepresidente Glas juró que siempre estará dispuesto a colaborar con la Fiscalía. Sin embargo, reiteró que el tema del campo Singue es un “caso claro de persecución política por parte de la Contraloría General (…), que claramente obedece a una agenda política de la oposición”.

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