El economista griego Costas Lapavitsas (1961), profesor en la School of Oriental and African Studies of London (SOAS), dimitió como diputado de Syriza cuando Alexis Tsipras aceptó el tercer memorándum de rescate y cedió ante la Troika. Lapavitsas visitó Barcelona para participar en las jornadas “ Redefiniendo soberanías y logrando la igualdad en Europa ” organizadas por la European Research Network on Social and Economic Policy , un think tank del que forma parte y que debate las posibles formas y políticas económicas para salir de Europa. Recibe a El Salto para charlar sobre Europa, el Brexit, el auge de la extrema derecha, Podemos y mucho más.

¿Qué ha fallado en Europa?

Depende de lo que se quiera decir con fallar. Si las expectativas eran que se creara una Europa donde haya convergencias entre los diferentes países, entonces sí que ha fallado. Pero creo que nunca fue esa la intención. Más que lo que ha fallado, tenemos que ver lo que ha surgido. Lo que surge de esta Unión Europea es una Europa cada vez más estratificada y desigual entre el núcleo y la periferia. Con divergencias en vez de convergencias. Esto está creando una situación de desigualdad, insostenibilidad y tensión social entre los países. La UE, tal y como se ha creado, está detrás de todo esto.

Siempre afirmas que Syriza nunca fue una amenaza real y creíble para confrontar con Europa. ¿Cómo sería una amenaza real?

Syriza necesitaba un plan para salirse de la Unión Monetaria. Tenía que ser un plan coherente, bien organizado y que abarcara muchos aspectos de la economía. La segunda condición es que ese plan tenía que tener apoyo popular y ser entendido por las clases trabajadoras. Syriza falló en las dos cosas. Nunca lo tuvo y nunca lo debatió con la gente porque nunca lo quiso hacer. Querían quedarse en la Unión Monetaria porque creían que podrían cambiarla desde dentro. Eso es imposible y por ello Syriza fue aplastada.

¿Y si un país como España quisiera hacerlo?

Hay que tener claro que un país pequeño como Grecia o de medio tamaño como España no podría ser completamente libre en la economía internacional porque, obviamente, estarían bajo la presión de los mercados internacionales y los poderes financieros. Por lo que no es una cuestión de romper Europa o la UE y creer que ya podríamos hacer lo que quisiéramos. De lo que se trata es de crear situaciones donde se puedan alcanzar mayores grados de libertad que nos den la posibilidad de implementar políticas que favorezcan a las clases trabajadoras y al interés de la economía nacional. Para ello se necesita crear tu propia liquidez, mediante una moneda propia. Además, se tendrán que crear nuevos instrumentos económicos y acometer reformas en la políticas de comercio, de inversión, fiscales y monetarias. Todo es perfectamente alcanzable y debe ser el plan que debe trabajar la izquierda para salir de Europa.

¿Es el Brexit un ejemplo a seguir?

Es un ejemplo muy interesante porque fue fruto de una reacción popular al neoliberalismo, a la desigualdad y a las políticas de distracción aplicadas por el Gobierno británico. Los grandes poderes financieros querían permanecer en Europa y continuar con las políticas neoliberales, pero la gente no quería y eso se cristalizó en el Brexit. Pero la izquierda estuvo ausente y el proceso fue dominado por la derecha. Han sido estos últimos los que se han apoderado de la victoria. La realidad sobre el Brexit se ha visto más clara cuando un año más tarde el Partido Laborista ha mejorado sus resultados y si hay unas nuevas elecciones dentro de poco, lo cual parece bastante probable, creo que seguramente las ganarán. Todo esto es parte del proceso del Brexit. Ahora que la salida de Europa es un hecho, el Partido Laborista ha presentado un programa socialdemócrata que es totalmente realizable porque nunca entraron en la Unión Monetaria y se han salido de la UE. No voy a ser yo quien alabe un programa socialdemócrata, pero, comparado con los programas neoliberales anteriores, está claro que es un gran cambio. Esto muestra que los británicos no se están escorando a la derecha, sino que quieren medidas y políticas de izquierda. Por lo que esa es la verdadera lección que debemos sacar del Brexit: si te sales de la Unión Europea podrás hacer políticas de izquierda que son demandadas por la gente.

¿Qué está haciendo mal la izquierda para que la extrema derecha se apodere del discurso de salir de Europa?

El Brexit empezó dominado por la extrema derecha, pero ha hecho que el partido laborista vuelva con un programa socialdemócrata muy fuerte. Lo que demuestra que no hay nada que pueda parar a la izquierda para ganar este debate. Lo que la izquierda tiene que hacer es salir con confianza y hablar sobre la realidad de la vida de las personas, sobre cómo mejorar sus vidas, de creación de empleo, de inversiones públicas, etc, para poder cambiar la relación de fuerzas entre trabajo y capital. Si la izquierda hace todo eso con confianza, la salida de la Unión Monetaria empezará a verse como una opción probable y aceptada por la población.

¿Crees que hay una relación directa entre la estructura de la Unión Europea y el auge de la extrema derecha?

Creo que las políticas neoliberales que aplica la UE, las cuales incluyen la privatización y la desregulación, dan espacio a la extrema derecha. Porque estas políticas son contrarias a la democracia y a la soberanía. La UE crea un descontento entre la población que es el caldo de cultivo perfecto para que la extrema derecha se aproveche de ello. O sea que, en ese sentido, sí que creo que la estructura y las políticas neoliberales de la UE facilitan el resurgir de la extrema derecha en Europa.

Mélenchon, Corbyn… ¿son nuevas esperanzas para la izquierda europea?

Está claro que los resultados en Francia y en Reino Unido son resultados muy interesantes y esperanzadores. Han obtenido buenos resultados si los comparas con elecciones anteriores. Estos datos demuestran que partidos políticos que plantean soluciones radicales, y opuestas al neoliberalismo impuesto en la UE, tienen aceptación entre las clases trabajadoras. Los dos han presentado unos programas muy parecidos a los que hace 30 años hubiéramos llamado socialdemócratas, pero que ahora son tildados de radicales. Corbyn podría hacer mucho más que Mélenchon, ya que el Reino Unido no está en la UE.

Y a Podemos, ¿lo ves también como una esperanza?

Por supuesto que creo que Podemos es una esperanza. Lo es para muchos de nosotros en Europa. Creo que está ahora mismo madurando. Está adquiriendo una mejor visión de la política internacional y de la situación en el continente. Está aprendiendo de sus errores y su trayectoria está haciendo que se convierta en una amenaza real para el régimen y los poderes existentes en España y en Europa. Si hubieran llegado al poder antes podría haber sido un desastre, teniendo en cuenta la situación en la que se encontraban. Pero queda mucho por jugar. Creo que Podemos necesita un programa más claro que explique cómo pretende cambiar Europa, así como un mejor entendimiento sobre ésta y una actitud más radical en cuanto a democracia y soberanía.

No parece que tengan una postura muy concreta en cuanto a Europa.

Exacto. A eso me refiero. Necesitan radicalizar mucho más su programa. Si lo hacen, dentro de muy poco podrían estar confrontando a la Unión Europea.

¿Qué crees que pasaría si Podemos se encontrara en la misma situación que Syriza?

Hay mucha gente que cree que un partido de izquierdas de un país como España o Italia podría hacerlo mejor que Syriza por el simple hecho de pertenecer a un país más grande. Creen que se podría tener más poder de negociación por ser una economía mayor. Pero ese argumento no tiene sentido. España no lo haría mejor, Podemos no lo haría mejor, si confrontan a la UE de la misma manera y con la misma estrategia que lo hizo Syriza. Es una cuestión de tener un programa político diferente. Si Podemos no radicaliza su programa, será destruido como Syriza.

Otro banco, el Banco Popular, ha quebrado en España. ¿Es una muestra de que el sistema financiero sigue siendo muy débil?

No creo que sea solo una cosa de un sistema débil sino de que no todo es tan saludable en el sistema financiero español. Está muy concentrado y las entidades que lo dominan son muy poderosas, son capaces de influir mucho en los poderes políticos. El sistema financiero necesita que se vigile y se incrementen las precauciones, porque lo ocurrido puede haber sido provocado por o para los intereses de alguno de los bancos que quedan. Lo que yo sugiero es que alguien mire lo ocurrido con detenimiento y que ponga el foco en la corrupción. Que se haga vigilando las relaciones entre las grandes entidades financieras y los poderes políticos relacionados en este caso, porque a mi me suena y me huele muy mal.

Fuente

Etiquetas: ; ; ;