Las autoridades del estado norteamericano de Maryland retiraron ayer de los jardines de su Capitolio una estatua del juez del Tribunal Supremo Roger B. Taney (1777-1864), defensor de la esclavitud.

Tal acción se suma a otros retiros de ese tipo de monumentos después de los sucesos de la ciudad de Charlottesville, Virginia, el pasado 12 de agosto.

La decisión de ese último territorio de remover una estatua del general confederado Robert E. Lee provocó que representantes de la llamada derecha alternativa, neonazis y miembros del Ku Klux Klan se congregaran en defensa de sus ideologías.

Dicha concentración provocó violentos enfrentamientos con grupos antirracistas, que dejaron sin vida a Heather Heyer, de 32 años de edad, y una veintena de heridos.

Según el gobernador de Maryland, el republicano Larry Hogan, los sucesos de Charlottesville le hicieron cambiar de opinión sobre el futuro de la obra de Taney y proceder a su retirada.

Medios locales de prensa recordaron que grupos defensores de los derechos civiles reclamaban hace tiempo desmontar la figura del lugar donde se instaló 145 años atrás en Annapolis, la capital de Maryland. Otra estatua de Taney y tres monumentos confederados fueron retirados hace dos días en Baltimore, ciudad del mismo estado, y varios manifestantes tumbaron a golpes uno de esos últimos en Durham, Carolina del Norte.

En 31 estados de este país existen más de 700 monumentos en honor al bando confederado de la Guerra Civil (1861-1865), formado por los territorios secesionistas favorables a la esclavitud y perdedor de la contienda.

Nunca vamos a resolver el problema de la raza en este país si continuamos en honor a los traidores que luchaban contra Estados Unidos para mantener a los afroamericanos en las cadenas. Por cierto, perdieron, expresó el líder del Caucus Negro del Congreso, Cedric Richmond.

Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, consideró ayer en su cuenta personal de la red socia Twitter que es ‘triste ver la historia y la cultura de nuestro gran país siendo destrozada con la eliminación de nuestras hermosas estatuas y monumentos’.

‘No se puede cambiar la historia, pero se puede aprender de ella’, sostuvo el gobernante republicano, quien enfrenta fuertes críticas por una respuesta ambigua, según varias voces, a los sucesos de Charlottesville.

Los mensajes de este jueves en la plataforma de microblogging repitieron la idea de que la eliminación de estatuas confederadas podría llevar a la remoción de monumentos a los padres fundadores de Estados Unidos.

‘Robert E. Lee, Stonewall Jackson — ¿quién es el siguiente, Washington, Jefferson?, ÂíTan tonto!’, agregó el ocupante de la Casa Blanca, para luego apuntar que ‘la belleza que está siendo sacada de nuestras ciudades, pueblos y parques será grandemente perdida y nunca será comparablemente reemplazada’.

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