Instalar la capital de Rusia en la parte asiática del país impulsaría el desarrollo y contribuiría a descentralizar los recursos financieros y humanos, opina el demógrafo ruso Yuri Krupnov. La propuesta fue enviada al presidente ruso, Vladímir Putin.

Según Krupnov, jefe del consejo de observación de la ONG ‘Instituto de demografía, migración y desarrollo regional’, el papel de Moscú como ciudad más grande, más numerosa, más rica y más atractiva puede ser perjudicial a largo plazo para el país.

Además, el enfoque general en el desarrollo de unas 15-25 ciudades metropolitanas —aquellas que atraen a los habitantes de las zonas menos desarrolladas— «le priva a Rusia de sus ventajas geográficas», según el experto, que añade que Rusia debería desarrollar Siberia y el Lejano Oriente y dar a esas zonas más prioridad que a la parte europea del país.

Para solucionar estos dos problemas a la vez, el científico propone trasladar la capital a la región al este de los Urales —la red montañosa en Rusia que separa geográficamente Europa de Asia— y rechazar la densa urbanización en favor de la construcción de ciudades más pequeñas con edificios más bajos.

Reacciones divididas

La idea, descrita por el mismo Krupnov como una «desmoscovización», no es tan novedosa en Rusia. Ya en el pasado políticos y empresarios rusos propusieron varios lugares para albergar la capital del país, entre ellos Siberia, Sebastopol o… de nuevo San Petersburgo.

La historia demuestra que trasladar la capital sí contribuye al desarrolloacelerado de la zona, admitió el diputado Mijaíl Yemeliánov. No obstante, el proyecto parece algo utópico, dada la reacción de la clase política.

En la práctica, el traslado de la capital conllevaría gastos multimillonarios para cubrir el traslado de toda la infraestructura estatal, como las redes de comunicación cerradas o el escudo antimisiles de Moscú.

Además, el adverso clima siberiano u oriental ruso será menos atractivo tanto para los funcionarios estatales como para los ciudadanos, así que la esperanza de crear un foco de atracción del capital humano apenas se haga realidad.

El alcalde de Moscú, Serguéi Sobiánin, ironizó sobre la iniciativa al evocar que «en los tiempos antiguos se solía enviar a los funcionarios criticados a Siberia y el Lejano Oriente a modo de castigo».

Por otro lado, aunque la imposibilidad de la iniciativa es bien evidente, el objetivo real de la propuesta podría ser impulsar el discurso público sobre las prioridades del desarrollo y los desafíos vigentes.

Así que, aunque la idea de Krupnov sea «un truco publicitario», tal y como calificó el miembro de la Cámara Popular rusa, Vladislav Grib, la discusión acerca del audaz plan puede dar fruto a una modificación de los planes de desarrollo de varias regiones del país en favor de «enfocarse en las ventajas locales», según la diputada de la Cámara baja del parlamento ruso, Irina Gúseva.