Hace una semana, por esta misma vía, exterioricé mi angustia por la impunidad que podría reinar en caso de que se concreten algunas candidaturas a las gobernaciones, por parte de mujeres y hombres que auparon desde abril las guarimbas que dejan hasta ahora 171 víctimas fatales en 14 estados. Como quedó reflejado entonces, decía y sostengo que “no estoy para transigencias con autores intelectuales de esos crímenes”. Mantengo esa posición: deben ser inhabilitados en sus derechos políticos. A mi juicio, no debe vacilarse en la toma de una decisión de esa naturaleza.

En esta ocasión, comparto una doble satisfacción emanada del tema en referencia. La primera de ellas con asiento en el estado Zulia, entidad en la que Juan Pablo Guanipa pretende hacerse con el poder regional. Le tengo malas noticias: no la tendrá fácil. El Partido Socialista Unido de Venezuela informó que lo denunciará ante la Asamblea Nacional Constituyente, ANC, como “el mayor terrorista de Maracaibo durante las protestas”, de acuerdo a las palabras del pesuvista, Enrique Parra, en declaraciones tomadas por el diario Panorama. Cuando uno revisa la prensa de esos días, se topa con que Guanipa participó abiertamente en acciones contra la paz. En videos y fotos, se le nota agrediendo la fachada del Destacamento 11 de la GNB y estrechando la mano de quienes, como él, participaban en actos reñidos con la moral y el civismo. Otras reseñas del momento que podrían ser elementos probatorios contra sus aspiraciones candidaturales, lo captaron interrumpiendo el libre tránsito sobre el Puente Rafael Urdaneta.

El gozo lo cierro, por ahora, con el anuncio de la presidenta de la ANC y de la Comisión de la Verdad de esa instancia, Delcy Rodríguez, de investigar a los responsables de la violencia guarimbera. El primer paso será pedir al CNE la lista de aspirantes. Anhelamos que a partir de allí, la justicia comience su esperado accionar.