Una de las empresas de más éxito en el sector de la extracción de carbón en Donetsk, propiedad de PAO Shajtoupravlenie Donbass, lleva casi medio año paralizada. No hay movimiento, los almacenes están desbordados y los trabajadores buscan otro empleo.

Shajtoupravlenie Donbass es una de las pocas empresas privadas de carbón de la RPD. Su existencia refuta la idea de que en primavera la República “nacionalizó” toda la industria local. En la mina no se ocultan los cambios que se han producido en las actividades en los últimos años, en los que evidentemente han pasado muchas cosas, pero no ha cambiado en su estructura fundamental. Los accionistas y propietarios son los mismos. Pagaban los salarios, compraban materiales y equipamiento y vendían carbón. Y pagaban impuestos, al contrario que otros “antiguos colegas del sector”, que se negaron a colaborar con las autoridades locales, lo que se convirtió en la razón por la que el Estado intervino sus negocios.

Antes de la guerra, se consideraba que la empresa era una de las de más éxito. A pesar del hecho de que propuso una revisión de las minas, que el Gobierno de aquel momento rechazó. Además, tras la liberación de Zhdanovka en 2014, la empresa restauró la mina Kommunarovskaya Número 22, prácticamente destruida por el Ejército Ucraniano. La segunda propiedad, la mina Glubokaya, sufrió leves daños a causa de un ataque, pero apenas tuvo que detener el trabajo.

Sin embargo, a finales de febrero o principios de marzo, ambas minas detuvieron la producción. No se extraía carbón, no se abren nuevas vías y las viejas están bajo mínimos. “No hay ventas”, explica estoicamente el director de la mina Yury Popovkin. “En los almacenes hay unas 70.000 toneladas de carbón energético y otros 17.000 de carbón para la metalurgia”.

Los motivos son evidentes para todos: el escaso interés en la industria. A finales del invierno cogió tracción el “bloqueo patriótico” organizado por los “veteranos de la operación antiterrorista”, que en marzo fue legitimado por el Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de Ucrania. Los principales compradores del carbón de la mina siguen estando, como no es difícil de comprender, al otro lado de la línea del frente. Se trata de Tsentenergo y Metinvest.

El mercado doméstico de la RPD sufre de sobreproducción y, en su actual forma, las medidas políticas no pueden corregir el desequilibrio entre la producción y el consumo. La región produce una cantidad muy superior a las necesidades de sus dos centrales eléctricas, una de las cuales trabaja además con consumo de gas, que no se produce en la región. La mina es un ejemplo ilustrativo, pero no el único. Los problemas en la extracción son una constante en prácticamente toda la industria.

“Donbass” dejó de pagar parte de los salarios en primavera. Sigue cobrando su sueldo el personal que se encarga de los trabajos de mantenimiento. La empresa funciona a alrededor del 10% de su capacidad. De las 4150 personas que formalmente trabajan en total en las dos minas, alrededor de 500 acuden al trabajo y no todos los días. La cinta que lleva a las zonas más remotas se mueve una vez al día. Hay que comprobar el estado de la mina, la concentración de gas. Y ya está. Los laberintos subterráneos están solitarios y sin movimiento. Es difícil no imaginar que las minas de Donbass se vayan a convertir en un museo. El silencio se asemeja casi al de las galerías de exposiciones.

Solo los drenajes siguen funcionando. La regulación de seguridad y otros requerimientos del Estado exigen que ciertas operaciones sigan en activo. Y en cuanto a las cosas pequeñas, como la pintura, no ha cambiado nada: no hay dinero. No se dice en voz alta, pero la cuestión de cuánto tiempo durarán las reservas y la paciencia está en el aire. Una compañía tan grande necesita mucho dinero. Sin embargo, es imposible encontrar una respuesta en la mina, simplemente no se sabe. Todo es decisión de los dueños.

El resto de los 3.000 mineros están registrados en el Estado, aunque tratan de ganarse la vida en otros sectores y empresas. Si consiguen un trabajo estable, se marchan. Desde el inicio del año, la mina ha perdido a unas 500 personas y los encargados temen que consiguen reanudar la producción, no tendrán suficientes trabajadores cualificados. Pero para reanudar la producción hace falta restablecer los canales de distribución. Recientemente se ha exportado un cargamento de carbón fuera de la RPD. Aunque se ve algo de luz, no se percibe gran entusiasmo. Puede que la logística sea demasiado cara para que hablar de más entregas. “Durante un tiempo guardábamos cierta cantidad para la central de Starobeshevo para la producción de electricidad”, cuentan en la oficina. Ahora no, los almacenes, centrales y otras empresas que son públicas tienen todas las posibilidades de conseguir algo del Ministerio. Nosotros somos una mina privada, pero las personas son del Estado.

Etiquetas: ; ; ;