El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, ratificó ayer la posición gubernamental de mantener un sistema de evaluación de docentes, aunque con algunos cambios, ante el rechazo al mismo, que impide una solución a la larga huelga magisterial.

El mandatario, durante un encuentro con gobernadores regionales, dijo que el Gobierno no acepta la demanda de los sindicatos de maestros, de eliminar ese sistema, aunque ‘quizás algunos cambios se pueden hacer, pero ese es el tema central que tenemos que discutir’.

‘Siempre hay flexibilidad para negociar cosas, pero hay una cosa que no se puede cambiar y es el impulso del país hacia una mejor calidad de la educación’, añadió el mandatario sobre el punto de controversia que llevó ayer al fracaso una trabajosa negociación sobre la huelga.

El sistema establece que los maestros serán capacitados y luego evaluados, y tendrán dos oportunidades más para prepararse y someterse a una evaluación de su desempeño en aula, pero si no aprueban serán despedidos.

El presidente del comité de lucha de los sindicatos, Pedro Castillo, dijo que estos están de acuerdo con las evaluaciones pero no con los despidos y plantean que quien no las apruebe debe seguir trabajando en el nivel, sin promoción ni mejora salarial.

Entretanto, el primer ministro, Fernando Zavala, culpó a los dirigentes de la huelga del fracaso de la negociación cuyo éxito hubiera significado el retorno de los niños a clases tras largas semanas de paro, mientras Castillo dijo que está dispuesto a reanudar las pláticas.

El dirigente exigió también que la ministra de Educación, Marilú Martens, dialogue en persona con los dirigentes de los maestros, en lugar de hacerlo a través de parlamentarios mediadores.

La ministra confirmó que esa modalidad de negociación indirecta se debió a que el ministerio del Interior le alcanzó una lista de dirigentes como el propio Castillo, con los que no podía hablar por la sospecha de que tienen vínculos con agrupaciones ligadas al antiguo grupo armado Sendero Luminoso.

Castillo negó esos vínculos, dijo que el veto ofende al magisterio y que se basa en falsedades que serían pretexto para evitar el diálogo, mientras Martens insistió en que un primer grupo de 20 mil huelguistas sufrirán descuentos salariales por los días no trabajados y si siguen en la huelga perderán el empleo.

La ministra ratificó que el Gobierno ejecutará los acuerdos de mejora salarial y otros puntos aprobados en la negociación frustrada por la negativa de los maestros a firmar el acta final por el tema de las evaluaciones.

El ministro del Interior, Carlos Basombrío, insistió en resaltar la presencia de presuntos elementos ligados a grupos pro-senderistas en la dirigencia de la huelga y sostuvo que los maestros no responderán al llamado de Castillo a radicalizar la huelga y llamar a un paro general.

Sin embargo, maestros en huelga bloquearon la importante carretera Panamericana, que recorre la costa peruana, en Ica, a 300 kilómetros al sur de Lima, mientras miles de profesores de provincias permanecen en Lima en son de protesta.

En el plano político, el conflicto generó una nueva controversia entre la líder de Fuerza Popular (FP), Keiko Fujimori, y su hermano, el parlamentario Kenji Fujimori, al ofrecerse este como mediador entre el Gobierno y los maestros, contra la posición de Keiko, de dejar en manos del Ejecutivo el costo de la solución del conflicto.

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