«La situación se deteriora constantemente» advierte Atif Mohaise, un farmacéutico empleado en el Ministerio de Sanidad de la Franja de Gaza, en poder de Hamás.

«Los hospitales de la Franja carecen de más del 30% de las medicinas básicas, según la Organización Mundial de la Salud, y algunas de estas medicinas ni siquiera se encuentran en las farmacias privadas o en el mercado negro», dice.

Mohaise se refiere a enfermedades que afectan a los riñones o al cáncer, cuyos medicamentos precisan los hospitales: «En el caso de la fibrosis quística, por ejemplo, nos falta Crion, un medicamento imprescindible que se fabrica en Europa».

Los enfermos de cáncer intentan salir de la Franja para ir a Cisjordania, donde abundan más los medicamentos para esta enfermedad, o incluso para ir a Israel, «pero Israel apenas da permisos con cuentagotas, de manera que los enfermos se mueren mientras se encuentran en largas listas de espera de Israel y de la Autoridad Palestina de Ramala», dice el farmacéutico.

En el Ministerio de Sanidad de la Franja de Gaza hace años que se viene diciendo que las medicinas que el Ministerio de Sanidad de Ramala debería enviar a la Franja nunca llegan a salir de origen, y que esto se hace así por orden expresa del presidente Mahmud Abás, como otra manera de presionar a Hamás.

En los hospitales de la Franja se está trabajando con generadores puesto que el suministro eléctrico se interrumpe diariamente.

El servicio de electricidad funciona durante periodos de tres o cuatro horas, y luego se interrumpe durante doce horas antes de volver a reanudarse durante otras tres o cuatro horas.

Solamente las familias con recursos pueden adquirir un generador para su casa.

«Ramala dice que nos envía de todo, pero la verdad es que apenas recibimos medicinas para cubrir el 20% de nuestras necesidades; por ejemplo, nos falta Clexane para la sangre, tenemos muy poco y eso impide que realicemos operaciones quirúrgicas vitales; también nos falta Biotropine, una hormona para niños con problemas de crecimiento», dice Mohaise.

Israel no da permiso a los enfermos para que salgan de la Franja y reciban tratamiento en Cisjordania e Israel.

Las estadísticas del Ministerio de Sanidad de Gaza dicen que en junio de 2016, Israel autorizó la salida de 2.041 pacientes, mientras que en el mes de junio de este año, el último del que se disponen de datos oficiales, los israelíes solo permitieron la salida de 447 pacientes.

«Estamos sin luz la mayor parte del día, y los hospitales han de funcionar con generadores», recalca el doctor Ashraf al Qedra, portavoz del Ministerio de Sanidad de la Franja, y agrega: «Necesitamos un millón de litros de combustible mensualmente para que los generadores funcionen, pero solo recibimos el 28% de esa cantidad, y eso gracias a organizaciones no gubernamentales extranjeras».

«En las últimas semanas han muerto 27 personas a causa de la escasez de medicinas, la última víctima es una mujer que ha fallecido de cáncer sin recibir respuesta de Ramala desde el mes de mayo; de los 27 muertos, 13 eran bebés o niños muy pequeños, esto es peor que una guerra porque las muertes las causan deliberadamente nuestros hermanos de Ramala», dice el doctor Al Qedra.