Roma (Italia) se ha convertido desde ayer jueves en escenario de un choque entre policía y un grupo de refugiados que habían ocupado una pequeña plaza de la capital italiana como respuesta a la orden de abandonar del edificio que ocupaban. La tensión ha culminado con el uso de cañones de agua por parte de los antidisturbios para despejar la plaza.

Unos centenar de refugiados se habían agolpado en la Piazza Independenza desde el pasado sábado con colchones, cubos de basura y sillas de plásticos rotas, después de que unos 800 asilados fueran desalojados de un edificio de oficinas adyacente que venían ocupando de manera ilegal desde hace cinco años.

Tras la llegada de las autoridades este jueves a la plaza, los refugiados han comenzado a gritar e incluso, han tratado de golpear a la policía, según informa Reuters. Mientras tanto, otro grupo ha colgado una pancarta del edificio desalojo que ponía “somos refugiados, no terroristas”, en italiano.

La mayoría de los refugiados son de origen eritreo y ya se les había concedido asilo previamente. No obstante, las autoridades argumentan que se habían negado a aceptar el alojamiento que el Ayuntamiento romano les había ofrecido.

La policía de Roma ha informado en un comunicado que dos personas han sido detenidas, al tiempo que afirma que los refugiados contaban con contenedores de gas y que han golpeado a varios agentes con rocas, botellas y spray de pimienta. Por su parte, Médicos Sin Fronteras ha atendido a 13 personas, una de ellas con un hueso roto.

Varios partidos políticos de la izquierda italiana, entidades católicas y organismos com o Human Rights Watch han criticado el manejo de la situación por parte de la policía, advirtiendo de un uso desproporcionado de la fuerza. “Es difícil ver el uso del cañón de agua en las personas como algo necesario o proporcional”, ha dicho Judith Sunderland, directora asociada para Europa de Human Rights Watch.

“Las autoridades deben encontrar con urgencia viviendas alternativas apropiadas e investigar el uso de la fuerza por parte de la policía durante el desalojo”, continúa Sunderland.

Por su parte, el sindicato policial italiano COISIP ha manifestado que los oficiales fueron obligados a usar cañones de agua debido al “riesgo de explosiones causadas por líquidos inflamables”.

Los ocupantes habían colocado tanques de gas para cocinar en el balcón del primer piso, aparentemente listos para ser utilizados como lanzallamas improvisados, han afirmado fotógrafos de Reuters presentes en el lugar.

Las reacciones no se han hecho esperar ante estos hechos y el líder de la ultraderechista Liga Norte, Matteo Salvini, expresó su deseo de “limpieza y expulsión a los manifestantes, al tiempo que mostró su apoyo a la policía : “¡Vayan chicos: Desalojos, orden, limpieza y expulsión! Los italianos están con ustedes”.

Etiquetas: ; ; ; ;