El estado de Florida (EEUU) pretendió ejecutar ayer jueves a un preso con una inyección letal que nunca antes había sido usada. La nueva substancia es el etomidato, un hipnótico de acción corta, con efecto anestésico y amnésico, pero sin efecto analgésico.

La juez Barbara Pariente ha denunciado que este medicamento podría violar la protección constitucional contra la crueldad y el castigo excesivo del condenado a muerte. Y es que la inyección por etomidato es, frecuentemente dolorosa, además de provocar espasmos musculares.

La respuesta a Pariente se remitió a una decisión del Tribunal Supremo que defiende la constitucionalidad de la pena de muerte y que, por ello, “debe haber vías de llevar a cabo las ejecuciones”, reconociendo que “eliminar todo el dolor durante estas no es factible”.

Florida ha introducido el etomidato después de que las farmacéuticas retirasen del mercado el midazolam por estar en contra de la pena de muerte. “No aprobamos el uso de nuestros medicamentos en inyecciones letales para la pena de muerte”, explicó una empresa farmacéutica.

Este cambio repentino tampoco ha gustado a la juez Pariente, que considera que el primer hombre que será ejecutado con esta substancia esta siendo tratado como un “conejillo de indias”.

El primer preso que se sometió a esta inyección letal será Mark James Asay, de 53 años, que fue condenado en 1988 por el asesinato de dos hombres en Jacksonville, un año antes.

Asay podría ser el primer preso ejecutado en Florida desde enero de 2016, cuando el Tribunal Supremo dictaminó que una condena de pena de muerte del estado era inconstitucional, ya que otorgaba poderes a los jueces que debían reservarse a los jurados.

Asay también sería el primer hombre blanco ejecutado por matar a un negro en Florida desde que el estado revivió su pena de muerte en 1979, según el Centro de Información sobre Pena de Muerte.

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