La decisión de Qatar de reinstalar a su embajador en Irán, enfureció a los que desde el 5 de junio pasado rompieron relaciones con Doha y exigieron, entre otras cosas, que redujera o anulara sus vínculos con Teherán.

En un comentario de hoy del sitio digital Doha news, se dice que el regreso del diplomático a la nación persa obedece a la aspiración de fortalecer las relaciones bilaterales en todos los campos.

El retiro de la embajada qatarí de Teherán ocurrió en enero de 2016 a raíz de la ejecución por y en Arabia Saudita de un clérigo chiíta de mucho prestigio en Irán.

Hubo manifestaciones de protesta contra esa acción en todas las oficinas o representaciones sauditas asentadas en el país persa y Riad respondió con el rompimiento de relaciones y arrastró a sus aliados, incluido Qatar en esa decisión.

Sin embargo, el bloqueo comercial, diplomático y aéreo decretado contra Qatar por Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos y Egipto, acercó a Doha y Teherán.

Este último permitió la utilización por Qatar de corredores aéreos y además el envío de alimentos que ahora no pueden pasar por territorio saudita, la vía natural del comercio internacional de Doha.

El ministro de Estado para las Relaciones Exteriores de Emiratos Árabes Unidos, doctor Anwar Gargash, criticó el retorno del embajador a Teherán y apuntó que así se queman los puentes para encontrar una solución negociada de la crisis.

El 5 de junio último Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Egipto cortaron vínculos económicos y diplomáticos con Qatar, al que acusan de financiar a grupos terroristas, cosa que Doha siempre rechazó.

También ese cuarteto exige el cierre de la cadena televisiva Al Jazeera y de una base militar turca para que se acabe el bloqueo.