La gran expectativa que existe en Colombia ante el inminente comienzo del congreso fundacional que dará continuidad a la existencia de la exguerrilla FARC-EP, resulta manifiesta, a pesar de la aparente timidez con que la gran prensa del país aborda el tema.

Durante décadas utilizando los más extremos epítetos contra el quehacer del movimiento insurgente, tal parece que no existieran ahora ‘líneas informativas elaboradas’ de cómo enfrentar un suceso de interés nacional, que rompe en estos tiempos de paz, con los conocidos esquemas de tratamiento de los monopolios informativos domésticos, los cuales por tradición e intereses, es costumbre se colocan siempre del lado del ‘establishment’.

La cita cimera de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) comenzará este domingo y de acuerdo con declaraciones de miembros del Estado Mayor Central, se trata de un nuevo y amplio movimiento político abierto que luchará por la igualdad social y que mantendrá con claridad su línea marxista-leninista.

El Congreso está previsto que concluya el 1 de septiembre venidero con una concentración popular en la céntrica Plaza Bolívar, en un acto político-cultural convocado por la Convergencia Nacional por la Reconciliación y la Paz.

‘El Partido en el que nos transformaremos luchará por una Colombia más justa’ manifestó Matías Aldecoa, uno de los integrantes de la máxima dirección de esa organización.

De acuerdo con el comandante Iván Márquez, a todas luces el segundo hombre del movimiento guerrillero, lo más probable es que la insurgencia asuma el nuevo nombre de ‘Fuerza Alternativa Revolucionaria de Colombia’, para no perder las siglas históricas de las FARC.

Fuentes de la antigua guerrilla dijeron a Orbe que existen otras propuestas de identidad, pero que en definitiva ello lo decidirán los más de 1 000 delegados de las FARC-EP que asistirán a la cita fundacional en el Centro de Convenciones ‘Gonzalo Jiménez de Quesada’ de Bogotá, con la presencia también de unos 200 invitados.

El propio congreso tomará la decisión de elegir a los miembros de la exguerrilla para ocupar los 10 curules en el Senado y en la Cámara de Representantes -cinco en cada instancia-, como lo acordaron las FARC-EP con los delegados de la administración de Juan Manuel Santos en las conversaciones de La Habana.

Otro tópico que estará presente en los debates del Congreso será el imperativo del proceso electoral que se avecina en el país en 2018, con dos comicios en dos fechas distintas: las congresionales y presidenciales y cual será entonces el derrotero en la proyección del nuevo partido.

TIMOCHENKO EN BOGOTA 

Para asumir la dirección de los preparativos del congreso, ya se encuentra en Bogotá el líder de las FARC-EP, Timoleón Jiménez, Alias Timochenko, quien permaneció varias semanas en la capital cubana bajo tratamiento médico, debido a padecimientos cardíacos.

Se conoció que en los días previos al congreso, Timochenko sostendrá reuniones con el Secretariado de la organización, con el fin de abordar la agenda y otros asuntos que tienen que ver con el funcionamiento de la cita.

A su llegada a esta capital, el principal comandante de esa exguerrilla escribió en su cuenta Twitter: ‘Colombia no puede seguir siendo uno de los países más desiguales del mundo. Para cambiar eso, pondremos a disposición nuestro #NuevoPartido’.

También abogó porque en las nuevas condiciones de paz, esa fuerza guerrillera ‘seguirá luchando para que los trabajadores cuenten con el apoyo del Estado y tengan más oportunidades’.

Las FARC-EP, la guerrilla más antigua de América Latina y el Caribe, dejó de ser un movimiento armado el pasado 15 de agosto, cuando la Misión de la Organización de Naciones Unidas en Colombia retiró en contenedores las últimas armas que permanecían en las zonas veredales transitorias de concentración, donde se albergan unos 7 000 excombatientes en 26 campamentos.

Para llegar a este momento, tras firmarse el acuerdo de paz entre las partes a finales del año pasado en La Habana -y después de cuatro años de conversaciones-, fue necesario superar en Colombia más de cinco décadas de conflicto armado, que trajo al país 5,7 millones de víctimas de desplazamientos forzados, 220 000 muertos y más de 25 000 desaparecidos.

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