El secretario estadounidense del Interior, Ryan Zinke, recomendó que el presidente Donald Trump modifique al menos tres monumentos nacionales y cambie la manera en que se manejan otros, difundió ayer el diario The Washington Post.

De acuerdo con la publicación, esos movimientos representarían la mayor reversión de las protecciones sobre ese tipo de sitios en más de un siglo.

Un día después de que el titular enviara un informe al jefe de la Casa Blanca tras la revisión de 27 de esos espacios, el periódico precisó que Zinke propuso reducir el tamaño de Bears Ears y Grand Staircase-Escalante, ambos en Utah y con un área conjunta de 3,2 millones de acres.

El Post citó personas informadas sobre la decisión según las cuales las otras transformaciones serían en el Cascade-Siskiyou, en Oregón.

Después de examinar los monumentos establecidos por Bill Clinton (1993-2001), George W. Bush (2001-2009) y Barack Obama (2009-2017), el secretario también está presionando para permitir actividades en algunas de esas áreas que esos expresidentes restringieron o prohibieron rotundamente.

Aunque Zinke no propuso eliminar la designación de ningún lugar, indicó que sus sugerencias comprenden un cambio muy necesario de cara a las comunidades locales que dependen de estas zonas para la caza y la pesca, el desarrollo económico, los usos tradicionales y la recreación.

El Post consideró que el informe del secretario, el cual no fue divulgado por la Casa Blanca, abre una batalla legal y política sobre una legislación relativamente oscura que otorga al presidente una amplia libertad para preservar áreas amenazadas.

La ley de 1906, la Antiquities Act, autoriza a los jefes de Estado a declarar tierras y aguas federales como monumentos y restringir su empleo, pero Trump estimó que algunas protecciones van contra la capacidad de los habitantes para decidir la mejor manera de usarlas.

Con una postura contraria, diversos grupos ambientalistas sostienen que el actual gobernante no tiene potestad para revertir las designaciones realizadas por sus predecesores en el cargo.

El sitio más polémico de los que podrían cambiar es el Bears Oars, de 1,35 millones de acres, al cual Zinke pidió revisar sus fronteras en un informe provisional en junio, y se mantuvo al recomendar una reducción ‘significativa’ en su tamaño, de acuerdo con un funcionario del gobierno.

Theresa Pierno, presidenta de la Asociación de Conservación de Parques Nacionales, consideró ayer que incluso la propuesta de disminuir el tamaño de un solo monumento sería demasiado.

Abren la puerta para permitir la minería, la extracción de petróleo y gas, y otras formas destructivas de desarrollo, podría ser un golpe devastador para todos los estadounidenses, y nuestras tierras y aguas que merecen protección, expresó en un comunicado.