El parlamento de la prefectura japonesa de Okinawa adoptó una resolución en protesta contra Estados Unidos e instó al gobierno central de Japón a detener los vuelos de aviones estadounidenses MV-22 Osprey tras un accidente mortal del helipuerto en Australia, informaron medios locales el lunes.

El 5 de agosto, un avión de la infantería de marina estadounidense Osprey cayó cerca de Australia. Tres infantes de marina estadounidenses han sido declarados muertos después de extensos esfuerzos de búsqueda y rescate después del accidente.

«La indignación ante la actitud despectiva de los militares estadounidenses, que ignoró la voz del pueblo de la prefectura, no pudo ser contenida», dijo la resolución del parlamento citada por la agencia de noticias Kyodo.

El parlamento local instó a Tokio a prohibir totalmente el despliegue de aviones Osprey en la base militar estadounidense de Futenma, ubicada en la prefectura, y suspender el uso de la base estadounidense hasta febrero de 2019.

El número de accidentes con el helipuerto estadounidense en Okinawa y en Australia condujo al «crecimiento de la desconfianza entre el gobierno de Estados Unidos y Japón», dijo el parlamento, según la agencia.

La resolución fue enviada al mando militar estadounidense en la prefectura y al Consulado General de Estados Unidos, así como al primer ministro japonés Shinzo Abe y al ministro de Defensa Itsunori Onodera, informó la agencia.

La presencia militar estadounidense en la prefectura de Okinawa, que se encuentra en una pequeña isla en el sur del archipiélago japonés y alberga la gran mayoría de la presencia militar estadounidense, ha sido una fuente de controversia para los residentes locales.

En los últimos años, los aviones Osprey han estado involucrados en una serie de accidentes que resultaron en muertos o heridos.

En febrero, la rama de Okinawa de la Corte Distrital de Naha ordenó al gobierno japonés que pagara una indemnización a los residentes locales por el fuerte ruido de Ospreys. Los demandantes solicitaron específicamente una compensación por las interrupciones causadas por Ospreys, que, según ellos, interfirieron con la vida cotidiana y causaron daño a su salud mental. Al mismo tiempo, el tribunal rechazó la solicitud de los demandantes de prohibir los vuelos de aviones Osprey en la zona.