Tras semanas de especulación, esta semana se ha celebrado finalmente la reunión de los enviados especiales de las administraciones de Estados Unidos y Rusia, Kurt Volker y Vladislav Surkov, para tratar la solución al conflicto ucraniano. La reunión, que por los pocos datos que se han conocido puede considerarse un contacto preliminar, no es más que la continuación de los contactos que la antecesora de Volker, Victoria Nuland, mantuvo con Surkov en busca de un acuerdo entre Rusia y Estados Unidos en relación a Donbass.

Aunque discreto y sin desvelar el contenido de la reunión, en sus declaraciones tras el encuentro, Volker ha vuelto a poner de manifiesto las prioridades de Estados Unidos, tanto en su apoyo a Ucrania como en la interpretación interesada de los acuerdos de Minsk, en teoría base para la solución política al conflicto. Al igual que Ucrania, Volker centra su discurso en el tema de la seguridad.

Es necesario un verdadero alto el fuego que, según la interesada versión del representante estadounidense es fundamentalmente por culpa de las infracciones rusas. Esa sigue siendo la base de toda la estrategia estadounidense y ucraniana: Ucrania, víctima de los ataques  rusos –no de la RPD y la RPL, que no merecen mención alguna- precisa de armas para defenderse. Mientras tanto, en los “territorios ocupados”, la población se siente insegura. Poco importa para el discurso de Volker que la población se sienta insegura a causa de los ataques de los tanques y otras armas ucranianas, no rusas.

Centrado en temas de seguridad, el plan de Volker prevé el proceso político que exige el acuerdo de Minsk como un segundo paso, posterior a la retirada de “las tropas rusas”, a las que acusa de ocupar Donbass. Como Ucrania exige desde el principio, cualquier proceso político queda supeditado a las cuestiones militares, pese a que, según el acuerdo de Minsk, ambos temas deban tratarse de forma simultánea. Un proceso político en el que, si Estados Unidos y Ucrania imponen su visión, Donetsk y Lugansk ni siquiera tendrán voz.

La versión:

El enviado especial de Estados Unidos para Ucrania, Kurt Volker, se ha mostrado satisfecho con la reunión que mantuvo con Vladislav Surkov, asesor del presidente ruso, con el que mantuvo “una seria y franca conversación”. Así lo comentó Volker en una entrevista concedida al canal de televisión Dozhd.

“Yo también tengo una impresión positiva de nuestra reunión. Fue una seria y franca conversación. Tuvimos varios desacuerdos. Todo fue honesto y abierto. Llegamos a la conclusión común de que el statu quo no va a traer nada bueno para nadie. Es malo para Rusia, es malo para Ucrania y para los habitantes de Donbass. Necesitamos buscar una salida a esta situación. Es una tragedia para el pueblo. 10.000 personas han muerto, millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares, jóvenes soldados rusos han muerto en la guerra en Ucrania. Es absolutamente inaceptable. Acordamos que vamos a buscar una saluda a esta situación”, explicó Volker.

Según explicó, las partes han llegado a la posición común de que lo más importante es el aspecto de la seguridad en Donbass, pese a admitir que el proceso de Minsk no soluciona ese problema en este momento.

El representante especial de Estados Unidos en Ucrania también pidió “proveer a Ucrania de los medios que le permitan proteger su territorio”.

“Ahora mismo no puede hacerlo. Tenemos que entender claramente que hay tropas rusas en las regiones de Donetsk y Lugansk de Donbass. Hay equipamiento militar y armamento. El problema es que la presencia de equipamiento militar crea conflicto. Según los informes oficiales de la OSCE, la mayor parte de las infracciones vienen de la parte rusa. No todas, pero la mayoría. El interés de Rusia es desestabilizar la situación”, afirmó el representante del Departamento de Estado.

“Necesitamos crear las condiciones para un alto el fuego de verdad. Sé que el Cuarteto de Normandía discute el asunto y ha propuesto un establecer otra vez un alto el fuego. Es un primer paso excelente hacia la resolución del conflicto”, añadió.

Volker también afirmó que Rusia reconoce que Donbass es parte de Ucrania. “Al final, Rusia reconoce que, según los acuerdos de Minsk, estos territorios tienen que ser devueltos a Ucrania, tienen que volver a formar parte de Ucrania y no ser territorios ocupados. Para que esto pase, es necesaria la retirada de tropas rusas de allí y crear para la población una seguridad en la que puedan confiar. Si ahora se sienten vulnerables, esto es exactamente en lo que tenemos que trabajar ahora. Cómo asegurar la seguridad y así tener un proceso político que nos permita lograr el estatus especial y nos permita celebrar elecciones”, afirmó el representante estadounidense.

Hay que recordar que Vladislav Surkov, asesor del presidente ruso, afirmó tras la reunión con Volker que las partes habían “acordado continuar trabajando conjuntamente” y que se había “concretado los temas para la siguiente reunión”.