Mientras la industria militar de EEUU prepara la mayor expansión de su Armada, prometida por el presidente Donald Trump, ha surgido un nuevo problema. Resulta que la Fuerza Aérea del país norteamericano no dispone de un misil de crucero de largo alcance, señala Dmitri Yúrov, autor del artículo para la página web del canal Zvezda.

A pesar de que el Pentágono destina importantes recursos para el desarrollo de tecnologías avanzadas para el armamento de aviones, los problemas básicos de la Fuerza Aérea de EEUU todavía no están resueltos, opina el periodista.

El principal problema, según Yúrov, está relacionado con el desarrollo de misiles de crucero aire-tierra de largo alcance y alta precisión. Los misiles de crucero AGM-129 ACM fueron retirados del servicio en 2007 debido al incumplimiento de los requisitos modernos de guerra contra el sistema escalonado de defensa aérea.

Actualmente, los únicos proyectiles de crucero modernos para aviones de EEUU son los AGM-158 JASSM, que poseen un rango máximo de entre 300 y 900 kilómetros. Dado el número de importantes dificultades en el desarrollo de las armas hipersónicas, la forma más racional de salir de esta situación fue desarrollar y poner en práctica otro misil de crucero para aviones de la llamada generación ‘intermedia’, señala el periodista.

De esta manera, en agosto del 2017, las corporaciones estadounidenses Lockheed Martin y Raytheon recibieron 900 millones de dólares para el desarrollo de un nuevo misil de crucero.

El analista estadounidense Michael Kofman, citado por el autor, está seguro de que el nuevo misil de crucero «recibió luz verde» debido a unas pruebas exitosas de los Kh-101 rusos en Siria.

Yúrov destaca que Rusia ya dispone de un misil de crucero de más de 4.500 kilómetros de alcance, mientras que las empresas estadounidenses solo acaban de empezar la creación de un arma similar. Los especialistas explican que el proceso de desarrollo, pruebas y compra de 1.000 unidades de estos misiles podría tardar varios años.

Durante este tiempo, los misiles rusos podrán someterse a varias modernizaciones, y la Fuerza Aérea de EEUU volverá a tener que «ponerse al día».

Una ventaja importante de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia es el desarrollo de un ciclo completo de puesta en marcha de un proyectil de crucero de largo alcance: introducción de las coordenadas, procesamiento de datos, corrección y control de vuelo, procesamiento de los datos obtenidos durante el vuelo y evaluación de resultados, observa el autor.

Todo esto le permite a Rusia estar un paso por delante de sus potenciales adversarios en materia de aviación estratégica.

«Los expertos estadounidenses admiten que, de hecho, a las mayores empresas industriales y militares de EEUU se les propuso una tarea complicadísima desde el punto de vista técnico: la de ‘crear un misil como el que tienen los rusos'», concluye Yúrov.

 

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