El ministro venezolano de Defensa, Vladimir Padrino López, durante unos ejercicios militares en Caracas, 26 de agosto de 2017.

Desde la época del Plan Balboa comienzan los peligros de una invasión a Venezuela.

Nunca como el jueves, en una reunión con el Alto Mando Militar ampliado, un presidente venezolano había hablado sobre las amenazas que se levantan contra el país, con datos concretos de tales riesgos, de los mecanismos de defensa, particularmente antiaéreas, que fueron completadas con las intervenciones del ministro Padrino López y del almirante Remigio Ceballos, jefe del Comando Estratégico de la FANB, todo en víspera de los más completos y complejos ejercicios cívico-militares, que terminan de desarrollarse hoy en todo el país.

Todo ello revelador de la necesidad de que el país, y en particular su Fuerza Armada, estén preparados para cualquier eventualidad de esa naturaleza. Como lo aclara el presidente Maduro, no se trata de alarmar, sino de la necesidad de crear conciencia de la situación que vive el país.

El presidente Trump fue muy claro en la amenaza de una agresión militar a Venezuela, y no es que la descartara, sino que ha pretendido hacerla junto a contingentes de tropas de varios países latinoamericanos, pero con excepciones, como las de seguramente Colombia, hubo una reacción contraria en la mayoría, repulsa que se ha extendido a otros países del mundo. No obstante ello, el viernes desde la Casa Blanca precisaron que esa opción no está descartada pese al desacuerdo en la región.

Entre tanto, el vice Mike Pence ha completado esas amenazas, cuando afirmó que usarán todas sus fuerzas económicas y diplomáticas para “rescatar la democracia” en Venezuela. El diario The Wall Street Journal anunció que EEUU no comprará bonos venezolanos, y que se estudian otras medidas, las cuales fueron anunciadas formalmente el viernes. Además, en Washington confían en que lograrán que se produzca una ruptura de relaciones de varios países latinoamericanos, y no lo ocultan, quieren “ahogar a Venezuela”.

Esa política de la Casa Blanca contra Venezuela no es ninguna novedad, aunque se ha reforzado y hecho extremadamente peligrosa con Trump. Apenas observaron la esencia del gobierno de Chávez, su política independiente y soberana, y la influencia que estaba ejerciendo en la región, se dispararon sus alarmas. La más sonora fue el decreto del presidente Obama de 2015. Pero antes hubo un Plan Balboa.

¿Lo recuerdan? Aunque España, su organizador junto con la OTAN, pretendió mostrarlo como un “ejercicio didáctico”, inocente, analizado en Venezuela por nuestros oficiales de inteligencia quedó claro que se trataba de un proyecto para ocupar parte de Venezuela a partir de bases militares en Colombia, país blanco, Panamá, país rojo, y en el norte, azul.

El plan contenía información confidencial sobre nuestras posiciones militares, seguramente recogidas por los servicios de inteligencia de Estado Unidos. No olvidemos que en pleno corazón del Fuerte Tiuna estuvo por años la Misión Militar de EEUU, hasta que llegó Chávez y mandó a parar. Por ejemplo, en la sección “Prioridad de objetivos y estado de los mismos” del plan aparecía una lista de 80, con precisiones sobre la ubicación de cada una de ellos: hangares de Barquisimeto 10 O3 N de latitud y 69 30 W de longitud; aviones en La Chinita 10 35N de latitud y 71 44W de longitud, Y así, otros 80 objetivos, donde aparecen las señales de seis radares, de los aeropuertos, tropas, aviones, etc.

El plan está tan bien elaborado, con abundante información, incluidos el número y tipo de aviones “enemigos” y un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad donde se lee que “autoriza al país azul y aliados a realizar acciones al amparo del capítulo VIII de la Carta de las Naciones Unidas y, en el caso de que… no hayan abandonado las bases y acuartelamientos ocupados y entregado el armamento, al empleo de la fuerza para restituir la situación inicial”.

Muchos de los datos contenidos en ese plan siguen vigentes, y aun cuando ha habido cambios y avances importantes en esas instalaciones, y reforzada la defensa antiaérea, sigue siendo un punto de partida de la política agresiva contra Venezuela.

Hace más de 10 años (marzo de 2007), en una entrevista con Barbara Walters, de la cadena ABCNews, el presidente Hugo Chávez le dijo que así como Estados Unidos bloqueó la compra de repuestos de los aviones F16, que por contrato debía suministrarle, “hay la posibilidad de que Estados Unidos, el Gobierno de Estados Unidos, así como invadió a Irak, así como amenaza a Irán, venga por Venezuela; esa es una posibilidad que nosotros no podemos desechar, sobre todo con este Presidente, que no tiene el juicio ni la razón política, es capaz de cualquier cosa”… ¡Si esa era su opinión con Bush, pueden imaginarse cuál sería con Trump!

Confiamos en que tanto la excepcional reunión del presidente Maduro con el generalato y el almirantazgo, como los ejercicios Soberanía 2017, hayan contribuido a alertar al país ante los peligros que se avecinan.